Cientos de niñas se benefician de Fundación Pedro Martínez

Caridad. Ofrecen gran apoyo a proyectos educativos en Manoguayabo y Herrera

SANTO DOMINGO. Pedro Martínez está lanzando primores en una faceta en la que República Dominicana necesita ayuda.

El as del pitcheo, junto a su esposa Carolina Cruz y a través de la Fundación Pedro Martínez y Hermanos, fueron los anfitriones de una exhibición de manualidades, pinturas, además de testimonios de superación personal que ofrecieron niñas que son beneficiadas con los programas educativos que ofrece la entidad sin fines de lucro del jugador.

En un acto celebrado en el local del Centro Integral de Formación (CIF), en su local de Herrera, Cruz, quien está al frente del proyecto, manifestó que la idea de trabajar con las niñas de las escuelas San Miguel de Manoguayabo y la Camila Henríquez de Herrera, obedeció a la necesidad de desarrollar habilidades prácticas.

"Vimos durante el verano muchas noticias que decían cómo tantas niñas dominicanas estaban siendo víctimas del embarazo en la adolescencia, abortos y de verdad que me conmovió y puso una carga en mi corazón como en el de Pedro y a raíz de eso comenzamos a buscar alternativas sobre lo que podíamos hacer", dijo Cruz.

El programa va dirigido a niñas de entre 6 a 18 años y comprende un programa de educación integral que cubre el área socio-espiritual, académica y deportiva.

Bajo el lema "Hay poder en aprender", la Fundación ofrece talleres de valores, reforzamiento escolar, manualidades y otras habilidades educacionales.

"Ver todo esto es un sueño hecho realidad", dijo Cruz, tras observar a decenas de niñas entonando canciones, poesías, realizando dramas y dando testimonios sobre el impacto que ha tenido en sus vidas el ingreso al programa.

"Yo les exhortó a que sigan esforzándose por seguir hacia delante, ustedes son el futuro", dijo Martínez a la vez de exhortar a los padres a que sigan creyendo en el proyecto.

La Fundación fue fundada en 1998 y, entre otras ayudas, ha distribuido fondos en el país luego de las desastrosas inundaciones en Jimaní, la tormenta "Noel", así como la donación del terreno donde se levantó la escuela San Miguel.

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