La tormenta de Mark Walter y los Dodgers
La cabeza del grupo que es propietario del club lucha para no terminar en la cárcel
Casi todo parece brillar para los Dodgers. Con eje central en el pelotero que ha reescrito el béisbol en Shohei Ohtani, los bicampeones de la Serie Mundial apuntan a otro octubre como favoritos, enrumban a otro año con cuatro millones de fanáticos en su parque y sus ingresos proyectan volver a superar los mil millones.
La llegada de Tarik Skubal parece blindar una rotación. Sin embargo, Mark Walter, el magnate multimillonario y cara principal del grupo propietario de los Esquivadores, enfrenta un severo escrutinio por parte de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York y la celosa SEC (Comisión de Bolsa y Valores).
Las autoridades investigan si dos de sus aseguradoras de vida financiaron empresas vinculadas a su persona sin declarar estos préstamos como «transacciones entre partes afiliadas», un posible esquema de autocontrato y fraude financiero.
Delaware Life recalculó que su exposición a activos vinculados a Walter saltó de un 3 % reportado a un alarmante 42 % (casi 17,000 millones de dólares), obligando a una rápida reestructuración de activos.
El riesgo es real
Aunque Walter no ha sido acusado formalmente de ningún delito, sí existe un riesgo real de cargos penales e incluso de prisión si los fiscales federales demuestran que hubo una conspiración deliberada para ocultar las transacciones y defraudar a los reguladores o a los asegurados.
Al tratarse de una investigación penal liderada por un gran jurado federal -en la que ya se han incautado dispositivos electrónicos-, las violaciones graves por fraude postal, bancario o de valores suelen acarrear severas penas de cárcel en Estados Unidos.
Esta crisis de liquidez y la presión regulatoria ya cobraron su primera pieza deportiva: la apresurada venta de los Lakers por 12,500 millones a Bob Iger y Joshua Kushner. La celeridad de la transacción delata la urgencia de liquidez para sanear los balances de sus aseguradoras.
- Pese al sismo directivo, los Dodgers parecen protegidos del impacto inmediato. Guggenheim Partners, la firma financiera dirigida por Walter, administra más de 325,000 millones en activos. Pero se trata de un tema de liquidez y para ahora.
Si bien el modelo de nómina de los Dodgers destaca por asumir más de 1,000 millones de dólares en diferimientos contractuales (encabezados por el pacto de Ohtani), las reglas de la MLB exigen que estos fondos se mantengan en cuentas de activos líquidos y no gravados.
Incluso si un eventual proceso penal obligarán a Walter a vender parte de su 27 % en los bicampeones los compromisos financieros pasarían al nuevo propietario sin amenazar la estabilidad del club.