La selección de fútbol de Irán fue obligada a abandonar Estados Unidos después de su debut
El técnico Amir Ghalenoei tronó tras el empate ante Nueva Zelanda al ser expulsados de California hacia Tijuana: "Somos la selección más oprimida del Mundial"
El entrenador Amir Ghalenoei afirmó que el equipo tuvo que viajar inmediatamente a México tras empatar 2-2 con Nueva Zelanda, sin completar el proceso habitual de recuperación
La participación de Irán en el Mundial de Fútbol de 2026 quedó marcada desde su primer partido por una controversia extradeportiva, luego de que el entrenador Amir Ghalenoei denunciara que su delegación fue obligada a abandonar Estados Unidos inmediatamente después de empatar 2-2 con Nueva Zelanda.
El técnico iraní aseguró que el equipo esperaba permanecer la noche del lunes en California para permitir la recuperación física de los jugadores. Sin embargo, afirmó que, pocos minutos después del encuentro, la delegación recibió instrucciones de abordar un avión y regresar a su campamento en Tijuana, México.
“Ni siquiera nos dieron tiempo para recuperarnos”, declaró Ghalenoei por medio de un intérprete durante la conferencia de prensa posterior al partido.
“Después del juego nos dijeron: ‘Tienen que irse inmediatamente’. Es muy importante para nosotros contar con tiempo para recuperarnos, pero nos pidieron subir a un avión y regresar a nuestro campamento en Tijuana, y esto realmente nos preocupa”, agregó.
El entrenador sostuvo que la selección iraní es “la más oprimida del Mundial”, en referencia a las dificultades logísticas, migratorias y políticas que han rodeado al combinado nacional durante su preparación para el torneo organizado conjuntamente por Estados Unidos, México y Canadá.
El desplazamiento desde California hasta Tijuana supone un trayecto de aproximadamente 225 kilómetros. Aunque no es una distancia extensa, el cuerpo técnico considera que el viaje inmediato alteró la planificación de recuperación establecida después del encuentro.
La situación de Irán en el Mundial se ha visto condicionada por la guerra iniciada el 28 de febrero entre Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. El conflicto generó incertidumbre sobre la entrada y permanencia de ciudadanos iraníes en Estados Unidos.
Antes del comienzo del torneo, la Federación de Fútbol de Irán decidió trasladar su campamento base desde Arizona hacia México debido a las dudas relacionadas con la emisión de visados estadounidenses, según informó a Reuters el embajador iraní en territorio mexicano.
La selección terminó instalándose en Tijuana y debe desplazarse hacia Estados Unidos para disputar algunos de sus partidos. Ese esquema obliga al equipo a cruzar fronteras y someterse a controles migratorios adicionales durante la competencia.
Hasta el momento de la divulgación de las declaraciones, la FIFA y el Departamento de Estado de Estados Unidos no habían ofrecido una explicación pública sobre las razones por las que la delegación iraní tuvo que salir de California inmediatamente después del encuentro.
El episodio se suma a otras controversias migratorias surgidas durante los primeros días del Mundial. El árbitro somalí Omar Artan fue impedido de ingresar a Estados Unidos después de ser detenido a su llegada al Aeropuerto Internacional de Miami.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza determinó que Artan era inadmisible por preocupaciones surgidas durante el proceso de verificación. Un funcionario estadounidense citado por Yahoo Sports relacionó la decisión con supuestas asociaciones con personas sospechosas de integrar organizaciones terroristas.
Artan aseguró que poseía el visado correspondiente y expresó su decepción por perder la oportunidad de trabajar en el Mundial. Posteriormente regresó a Mogadiscio, donde fue recibido por miles de seguidores.
El torneo también ha estado rodeado de polémicas arbitrales y disciplinarias. El partido inaugural entre México y Sudáfrica terminó con tres jugadores expulsados, la mayor cantidad de tarjetas rojas mostradas en un encuentro mundialista desde la llamada “Batalla de Núremberg” entre Portugal y Países Bajos en 2006.
Controversias en el partido
Otro árbitro, el australiano Shaun Evans, tuvo que negar que realizara intencionalmente un símbolo asociado con grupos supremacistas blancos durante la transmisión del partido entre Alemania y Curazao. La FIFA investigó el episodio y afirmó que no encontró pruebas de infracciones disciplinarias.
- Evans explicó que el movimiento de su mano fue un reflejo involuntario y señaló que posteriormente repitió el mismo gesto mientras sostenía un bolígrafo.
A estas disputas se agregan las críticas por el elevado precio de las entradas y la presencia de espacios vacíos en algunos estadios. La FIFA asegura que ha vendido más de seis millones de boletos, aunque durante varios encuentros se observaron amplias zonas sin espectadores.
Associated Press reportó que las entradas para la final del 19 de julio en Nueva Jersey fueron ofrecidas inicialmente por hasta 8,680 dólares. El precio máximo subió posteriormente a 10,990 dólares y después alcanzó los 32,970 dólares. La entrada más cara para la final del Mundial de Catar 2022 rondaba los 1,600 dólares.
En medio de esas controversias, Irán deberá concentrarse en su próximo compromiso del Grupo G. Sin embargo, la denuncia de Ghalenoei coloca nuevamente sobre la mesa la influencia de los conflictos internacionales y las políticas migratorias en un torneo que pretende presentar al fútbol como un espacio de encuentro entre naciones.
Con información de Associated Press y reportes citados de Reuters, Yahoo Sports, The Athletic y The New York Times.