La muerte

Como la muerte misma, está en todos lados. Su misión: meter miedo pero con gracia.

Que la alegría le dé espacio a la tragedia mayor que representa la muerte no debe extrañar al dominicano que desde pequeño supo a duras penas lo que era el cuco. Esta muerte, que toma forma de calavera y se paseaba en "Jeep" en una época, pronto recibió un bautizo criollo y comenzó a conocerse como "La muerte en Yipe".

Con sus guantes blancos y su esqueleto andante, se cuenta entre los más antiguos protagonistas de los carnavales dominicanos. Su misión suprema: "meter miedo", pero con gracia, a los curiosos que pueblan las calles durante los desfiles. Como la muerte misma, está en todos lados. Dígase en el caso, en todos los pueblos que hacen del carnaval su fiesta y su gran oportunidad de ponerse un disfraz para se otra cosa u otro ser, al menos durante unas horas. Siempre se viste igual: sobre el mameluco negro que cubre todo el cuerpo, la calavera pintada… todo un espanto andante y paradójicamente divertido.