Maratón de vacunas

La premura por obtener un producto viable ha hecho que la competencia entre los participantes se centre en la efectividad de la vacuna

Usualmente los avances técnicos y las innovaciones de diseño y fabricación preceden la demanda de los consumidores. Por lo regular las empresas se esfuerzan por crear nuevos productos, o modificar los ya existentes, para luego proceder a mercadearlos, pudiendo terminar siendo éxitos extraordinarios o rotundos fracasos. Y para evitar que competidores se aprovechen de sus creaciones, es frecuente que las mantengan en secreto hasta estar listos para anunciarlas.

El proceso seguido en el desarrollo de las vacunas contra el COVID-19 ha sido inverso, lo que hará que sea incluido en los casos a ser estudiados en el futuro por las escuelas de negocios. Para esas vacunas, la demanda precedió a la oferta, el mercado estaba prácticamente asegurado y, dado el requisito de aprobación por las autoridades sanitarias gubernamentales, su desarrollo tuvo que ser abierto y sujeto a revisión por una multitud de expertos. Cualquier secreto de fabricación, de haberse intentado, habría mermado la confianza en el producto y dado lugar a una desventaja comparativa en relación con las ofertas de los competidores.

Las condiciones son tan inusuales, que uno de los aspectos que deberían ser más relevantes apenas se menciona. La premura por obtener un producto viable ha hecho que la competencia entre los participantes se centre en la efectividad de la vacuna, y en un segundo plano sus efectos secundarios, su costo y su conservación. Al no disponer de datos al respecto, la duración de la inmunidad, que es un factor muy significativo para escoger una vacuna, está esencialmente ausente.

Hasta ahora la vacuna de Pfizer va por delante en el maratón. Hasta los británicos, que están desarrollando la de AstraZeneca-Oxford, ya le dieron su autorización. Su efectividad del 95% supera al 62% de la vacuna británica, y al estar basada en el RNA y no en el virus atenuado, luce ser más segura que ella. Y el segundo lugar en la carrera lo ocupa la vacuna de Moderna.

Doctor en Economía de Columbia University especializado en empresas, mercados, pronósticos y riesgo.