Confianza e incertidumbre

En épocas de alta incertidumbre se observa que las empresas posponen la puesta en marcha de programas de renovación y expansión

Los economistas andan a la caza de señales que les permitan preparar sus predicciones. Una de las más relevantes es la del grado de confianza que en un momento dado existe respecto del futuro, debido a su influencia sobre el comportamiento de los inversionistas y consumidores. Pero, así como es de gran relevancia, esa señal es también muy inestable, propensa a exhibir cambios súbitos como reacción a eventos imprevistos.

En general, se presume que la confianza es opuesta a la incertidumbre. Se supone, en ese sentido, que las incógnitas en cuanto a lo que puede acontecer en la economía disminuyen la confianza ya que impiden elaborar planes sobre bases razonablemente conocidas. Como resultado de esa dificultad, es de esperar que se evite tomar decisiones que involucren apartarse de las operaciones habituales, dado que la incertidumbre que rodea sus implicaciones es usualmente más elevada que la asociada con las actividades rutinarias.

Es por esa razón que en épocas de alta incertidumbre se observa que las empresas posponen la puesta en marcha de programas de renovación y expansión, y que individuos y familias retrasan sus adquisiciones de viviendas, vehículos y equipos para el hogar, especialmente si esas transacciones involucran incrementar las obligaciones de pago por deudas contraídas. Por el contrario, se anticipa que, al bajar la incertidumbre, la disposición para asumir compromisos aumenta, pudiéndose constatar un alza en las inversiones y los gastos en bienes de consumo duradero.

Por supuesto, ese criterio acerca de la incertidumbre y sus consecuencias depende de cuál sea la realidad. Si la realidad es ominosa, despejar la incertidumbre sólo agravará la situación económica, pues confirmará que las dudas y aprensiones en relación con el porvenir eran correctas. En esos casos, la revelación de la realidad promoverá el estancamiento o la recesión, y a la vez reforzará el convencimiento de que las cosas no mejorarán o se pondrán aún peor.




Doctor en Economía de Columbia University especializado en empresas, mercados, pronósticos y riesgo.