El sello del Indocal que garantiza que las “bombas” venden el combustible pagado
Tres colores: rojo, amarillo y azul indican al consumidor el estado en el cual se encuentra el dispensador
Son establecimientos en los cuales cada día se realizan miles de operaciones comerciales. Frases como “gasolina premium hasta que se pare”, “échame 1,500 pesos, gasolina regular” o “bombero, ponle ocho galones de gas a ese tanque”, forman parte de las expresiones de los consumidores al momento de acudir a una estación de combustible a repostar.
Pero, ¿quién y cómo se certifica que una manguera realmente dispensa lo que el cliente solicita y paga?
Tres sellos del Instituto Dominicano para la Calidad (Indocal): uno de color azul, otro rojo y uno amarillo, colocados previa verificación y dependiendo la condición del dispensador, es el principal distintivo para que el consumidor reconozca si el dispositivo cumple con la calibración recomendada, de modo que sirva la cantidad pedida y pagada.
Para conocer el proceso detrás de la certificación de los dispensadores de combustibles en la República Dominicana, Diario Libre entrevistó al director del Indocal, Néstor Julio Matos, y a Rubén Neris, responsable de Metrología de la institución, el área encargada de examinar los equipos utilizados para medir o pesar en las operaciones comerciales en el país.
Matos resalta que por normativa las verificaciones metrológicas a cada una de las mangueras de los establecimientos de expendio de hidrocarburos se realizan dos veces al año, para contactar que “estén correctamente calibradas” y que brinden el volumen solicitado por el usuario.
Significado de los sellos
Explica que cuando los técnicos de la institución hacen una verificación, que debe realizarse semestral a cada “bomba” de combustible del país, si el dispensador está correcto se le coloca un sello azul.
“¿Qué pasa si verificamos y no está calibrado correctamente? Se le pone un sello rojo y en teoría la estación no puede dispensar combustible con esa manguera en específico hasta que un reparador público, certificado por el Indocal, vaya y lo verifique y calibre. Entonces, retira el sello rojo y se le pone uno amarillo, que indica que está calibrado”, detalla.
Posterior a esto, el personal del instituto regresa a la estación, confirma que la calibración es correcta y retira el sello amarillo para colocar el azul, puntualiza el titular del Indocal.
Indica que como los dispositivos para vender combustible son mecánicos, su uso constante puede afectar su calibración.
Reducción de “no conformidad”
El funcionario sostiene que la entidad no tiene la potestad para sancionar al negocio que incumple, sino que solo pueden imponer una “no conformidad” mediante la colocación del sello rojo.
La cantidad de no conformidad que son encontradas por los técnicos del Instituto Dominicano para la Calidad se ha ido reduciendo drásticamente con el paso del tiempo, asegura su director, afirmando que esa reducción obedece a que las distintas marcas y franquicias que operan en el mercado dominicano de combustible protegen su prestigio.
Resalta que de cada 100 mangueras que se inspeccionan, solo entre un 3 % y un 5 % suele no estar calibrada. Los casos de equipos que no están debidamente balanceados ocurren principalmente en las provincias más lejanas, agrega.
Durante el 2025, la Dirección de Metrología realizó 43,872 servicios de verificación en combustible líquidos y 7,484 en gas licuado de petróleo (GLP) en todo el territorio, según indica la memoria institucional.
GLP con equipos obsoletos
El director de Metrología del Indocal, Rubén Neris, revela que la mayor parte de la no conformidad en el sector de los combustibles se encuentran en los dispensadores de GLP.
“Esto es posible por los equipos, que se han quedados obsoletos, sobre todo en las regiones limítrofes: zona fronteriza, sur profundo. Encontramos equipos que son muy obsoletos. Entonces las partes móviles con las cuales funcionan es posible que tengan mucho desgaste y las mediciones que realicen quizá no sean las más correctas”, establece Rubén Neris.
Dice que desde la institución se ha emprendido un plan para alentar al sector a que cambie los equipos porque “el error puede ser para bien o para mal”.
“No es que siempre se eche menos, puede ser que también se esté lastimando las finanzas del dueño del dispensador. El mal funcionamiento del equipo quizá no sea con el objetivo de generar un fraude, puede ser por mal funcionamiento propio del equipo”, aclara.
Reconoce que en zonas como la fronteriza, por la lejanía, la inversión y el tiempo que conlleva por parte del Indocal para hacer las verificaciones “es posible que en algún momento no se tenga la capacidad para hacer visitas más recurrentes a esos lugares”.
De acuerdo con el responsable de la Dirección de Metrología, esa división cuenta con 65 personas, incluyendo la oficina de Santiago, una cifra que debería se duplicada para poder realizar un trabajo más eficiente.
La memoria institución recoge una reducción en los servicios de esa dirección durante el año pasado, debido a reestructuraciones en las áreas técnicas, rotación de empleados y contratación de personal capacitado, cuyos resultados se proyectarán a partir del año 2026.
Colusión y “trucos”
Preguntado sobre si en los descensos a las estaciones de expendio de hidrocarburos se han identificado sellos falsificados del Indocal, su director lo descarta, aunque admite que si han notado “travesuras” por parte de algunos exempleados, los cuales se han coludido con personas para entregarles sellos.
“Pero esos colaboradores ya no están aquí. Tan pronto encontramos esos casos, que recuerdo dos en mi gestión, procedemos a desvincularlo y, a través de Proconsumidor, pasar el caso para las acciones correspondientes”, puntualiza.
Aunque realizan verificaciones cada seis meses, estas no se llevan a cabo un día en específico, según comenta Néstor Matos, lo que les permite que, en caso de que haya algún “tipo de truco” por parte del negocio, detectarlo.
“A veces hacemos descensos extraordinarios, cuando recibimos denuncias de irregularidades y, por lo general, lo hacemos en compañía de Proconsumidor que, por ley, tiene facultad para sancionar y tomar las acciones correctivas”, precisa.
Perforación del sello
Los sellos colocados a los dispensadores de combustibles de las estaciones tienen una perforación con la cual se indica el mes en el que caduca la calibración realizada previamente.
“Tiene la inicial del mes (‘e’ de enero), seis letras de cada lado. Si está en la ‘o’ de octubre significa que esa manguera está calibrada hasta ese mes, de manera formal”, explica el titular del instituto.
Matos exhorta a los consumidores a que verifiquen que los dispensadores de combustibles cuenten con el sello azul de calibración del Indocal, “que es lo que le da la garantía y certeza de que le están dando la cantidad que está pagando”.
Cómo Indocal mide
El responsable de la Dirección de Metrología indica que para realizar la prueba a las mangueras de las “bombas” los técnicos utilizan una “especie de dispensador patrón”, el cual tiene un nivel de exactitud superior.
“Basándonos en una norma se hace una serie de procesos y se verifica si están dentro de los márgenes establecidos en el reglamento”, declara Neris. Añade que se hacen tres medidas por cada dispensador: flujo lento, medio y rápido.
“O sea, poniendo la manguera a llenar lento un envase, que es un patrón de volumen, y se hace en tres niveles, luego se hace un promedio del error que obtuvo y se compara con el error establecido en el reglamento y ahí el técnico decide si pasarlo o poner el sello rojo porque está fuera de su rango”, explica.