Las patinetas eléctricas son una forma emocionante de ir al trabajo
Cuando me mudé a San Francisco, me sorprendí al descubrir que el “skateboarding” es una forma normal y cotidiana de transporte para muchas personas. Después de todo, estamos en California, pero también es otro síntoma – como el auge de Uber – de las deficiencias del transporte público aquí.
Pero me sorprendió aun más ver a un patinador acelerar mientras subía una de las muchas colinas empinadas de la ciudad, con ambos pies firmemente sobre su tabla.
En la tierra donde Elon Musk es adorado como un dios, era sólo cuestión de tiempo antes de que alguien le pusiera un motor eléctrico a una patineta. Varias empresas de nueva creación están probando esta idea, incluyendo Boosted Boards, ZBoard, Marbel y Onewheel.
No me he subido a una patineta desde que era un joven adolescente, pero desde hace dos semanas he estado moviéndome rápidamente por la ciudad subido en la Dual+ (US$1,499) de Boosted Boards, que tiene un motor de 2,000 vatios, el cual le da una velocidad máxima de 35 km/h. La velocidad se controla mediante un control remoto inalámbrico, y la patineta se ve y se siente muy similar a una patineta tradicional, pero sin el esfuerzo que implica esta última.
A diario voy al trabajo en bicicleta, pero aún así, meterse al tráfico en una patineta mejorada parecía algo abrumador. Después de una breve lección en la sede de Boosted Boards en Silicon Valley, una noche dando tumbos alrededor de un estacionamiento vacío y un viaje de fin de semana por las calles anchas y vacías del Golden Gate Park, poco a poco gané confianza y velocidad.
A pesar de que rara vez estuve a punto de caerme, el elemento del riesgo aumenta la emoción de la velocidad. Me recordó el esquí o el snowboard, aunque si me caía, aterrizar sobre el asfalto es mucho más difícil que sobre la nieve – además de que a menudo hay autobuses en el asfalto.
Traté de no preocuparme demasiado por eso mientras, el lunes por la mañana, me ponía mi casco y me dirigía hacia el tráfico en la hora pico. Rodeé las esquinas sin que me tocaran el claxon e incluso me las arreglé para mantener el equilibrio mientras pasaba sobre los rieles del tranvía.
Mis principales riesgos eran los conductores que (con razón) no esperaban que una patineta se moviera tan rápidamente y las repentinas ráfagas de viento, que me hacían perder el equilibrio (aunque no me hacían caer).
Los frenos de la patineta de Boosted Boards funcionaron bien bajando las colinas inclinadas. Pero en el camino de regreso la primera noche, mi alegría de rebasar a los ciclistas duró poco, ya que la batería se agotó.
Patéticamente incapaz de usar la patineta correctamente sin la ayuda de su motor, todas las bicicletas que yo había rebasado, me rebasaron nuevamente. La batería dura aproximadamente una hora, suficiente para recorrer varios kilómetros, pero se agota rápidamente cuando se utiliza en las subidas. El resto de la semana, me llevé el cargador al trabajo – es un poco más grande que la batería de una laptop – para cargar la batería durante el día.
Las patinetas de Boosted Boards tienen algunas ventajas con respecto a las bicicletas tradicionales, una de ellas es que se pueden transportar fácilmente. Tanto policías como ciclistas toleraron el uso que hice de los carriles para bicicletas, a pesar de que las patinetas eléctricas están en una “zona gris” del reglamento de tránsito. Pero la patineta de Boosted Boards tiene una gran desventaja comparada con la bicicleta tradicional. En cuanto al estilo, la patineta eléctrica es, en el mejor de los casos, excéntrica. Lo mismo puede decirse de muchos de los nuevos dispositivos, pero la última vez que me sentí tan cohibido probando la tecnología en público fue cuando probé las Google Glass. El alto precio también significa, al menos en San Francisco, que las personas las asocian con la gente de la industria de la tecnología. Eso no siempre es una asociación positiva, dada la tensión entre el sector y el resto de la ciudad sobre el aumento de los alquileres y la gentrificación.
Aunque los fundadores de Boosted Boards dicen que su invención tiene “gran apoyo” de la comunidad de los patinadores, mi experiencia no me confirmó eso, y fui objeto de varios comentarios impertinentes. Las reacciones de los patinadores más amistosos oscilaron desde las “ganas viscerales de patearlos (a los patinadores eléctricos)” hasta el deleite de un patinador porque un “geek” le había pagado 100 dólares por enseñarle a patinar.
Me las arreglé para recorrer más de 65 kilómetros sin peores lesiones que rasparme los nudillos al momento de recoger la patineta del suelo. Por US$1,500, las patinetas eléctricas parecen ser una solución cara a los problemas de la congestión urbana y no estoy seguro de que realmente puedan sobrepasar a la humilde bicicleta como forma eficiente de transporte. Pero mientras a usted no le preocupe demasiado verse bien, es una forma mucho más emocionante de viajar.
(c) 2015 The Financial Times Ltd. All rights reserved
Por Tin Bradshaw
Sismo de magnitud 7,6 sacude el Caribe y genera alerta de tsunami
Messi y el Inter Miami llegan a Honduras para el partido contra el Olimpia
Los Padres firman al californiano Connor Joe; agregarían a Jason Heyward (fuentes)
Mbappé marca el tanto de la igualada del Real Madrid 1-1 ante el Atlético de Madrid en España