Millennials estadounidenses no están listos para renunciar a tener sus propios automóviles
Cada día trae una nueva perturbación a la industria automovilística de EEUU: una nueva rivalidad entre los servicios de cooperativas de transporte, un nuevo taxi sin conductor, una nueva predicción sobre el fin del mundo automotriz que conocemos.
A medida que toda una generación crece inmersa en los hábitos de la economía compartida, la creencia popular es que los jóvenes compartirán más y comprarán menos automóviles, debilitando las ventas de automóviles nuevos de los fabricantes estadounidenses.
Según Wards Auto, las ventas de vehículos ligeros en EEUU de hecho cayeron más rápidamente de lo esperado en agosto en comparación con el año anterior, una disminución de un 3.4 por ciento para producir una tasa anual ajustada estacionalmente de 16.9 millones. Eso ha exacerbado la preocupación de que las ventas de automóviles en EEUU ya alcanzaron su punto máximo después de seis años de rápido crecimiento.
Pero los analistas automovilísticos aseguran que los informes de la desaparición del sueño estadounidense de una propiedad de automóviles masiva son extremadamente exagerados: existen numerosas razones para que los estadounidenses compartan sus recorridos en automóvil o los automóviles en sí, pero todavía existen numerosas razones para no hacerlo, desde económicas hasta emocionales.
La mayoría de los automóviles en EEUU permanecen inmóviles la mayor parte de cada día, por lo que el argumento económico para usar vehículos compartidos o cooperativas de transporte es obvio. En áreas urbanas congestionadas, ser dueño de un automóvil significa pagar astronómicas tarifas para estacionarlo, y perder tiempo económicamente útil en los congestionamientos. Utilizar cooperativas de transporte puede significar ir del punto A al punto B mientras se revisa el correo electrónico por tan sólo una fracción del costo del transporte público (en donde está disponible).
A pesar de ello, Michelle Krebs de Auto Trader, cuya compañía asociada, Kelley Blue Book (KBB), recientemente sondeó las actitudes de los estadounidenses en relación con las cooperativas de transporte, declaró que “los usuarios más frecuentes de servicios de vehículos compartidos y de cooperativas de transporte — los millennials urbanos — también fueron quienes demostraron la mayor intención de comprar un automóvil”. Según lo que reveló una encuesta de KBB, entre de la Generación Z — los adolescentes de hoy en día — el 92 por ciento ya posee o planea ser dueño de un vehículo. “Eso es un buen augurio para la venta de automóviles”, declaró la Sra. Krebs.
Sin embargo, la asequibilidad sigue siendo un problema, ella comentó, ya que más de la mitad de las personas que Cox Automotive recientemente encuestó citó como principal razón para no tener un auto la incapacidad de poder pagarlo, no la disponibilidad de alternativas de servicios de transporte compartido. Y a medida que los millennials se casan, forman una familia y entran a sus años de ganancias pico — algunos años más tarde que la generación anterior a la suya — los fabricantes de automóviles señalan que están comprando autos más o menos en la misma proporción que las generaciones previas.
Un reciente estudio de la consultora BCG predice que los automóviles compartidos recortarán las nuevas ventas de autos a nivel mundial en menos de un 1 por ciento al año para el año 2021, y sólo en un 0.3 por ciento en Norteamérica. “A pesar de que los automóviles compartidos se expandirán de forma relativamente rápida y amplia, sólo tendrán un mínimo efecto sobre las ventas de automóviles nuevos, debido tanto a que la mayoría de los conductores no renunciará completamente a ser propietario de un automóvil como a que una porción de las ventas de automóviles perdidas será parcialmente compensada por las ventas a las flotas de automóviles compartidos”, concluyó el informe.
Erich Merkle, analista de ventas de Ford de EEUU, indicó que el total de millas recorridas también tendrá un efecto sobre las ventas. “En este momento la edad promedio de un auto es de 12 años. Pero si las personas están compartiendo recorridos, o utilizando servicios de vehículos compartidos o cooperativas de transporte, ese vehículo no va a durar la misma cantidad de tiempo y será reemplazado con mayor rapidez”.
Mark Wakefield, jefe de asuntos automotrices estadounidenses en AlixPartners, declaró que su grupo realizó un estudio reciente de 10 mercados estadounidenses clave que usaban los automóviles compartidos y descubrió que el utilizarlos estaba remplazando a la compra de vehículos en una proporción de 32 a 1. Pero una gran cantidad de los autos eran usados y no nuevos, y el Sr. Wakefield reconoce que las conclusiones basadas en los mercados urbanos no pueden ser fácilmente extrapolables a todo EEUU, mucho del cual es suburbano o rural.
Brian Collie, uno de los autores del estudio de BCG, comentó: “Hoy en día, las consideraciones económicas con respecto a los vehículos compartidos tienen cierto sentido en las zonas urbanas, en donde las millas recorridas son relativamente pocas y el estacionarse es difícil. Esto contrasta con los suburbios o con las áreas más rurales, en donde las distancias que se deben recorrer son mucho más largas; el estacionarse no representa problema alguno; y puede tomar hasta 20 minutos conseguir un automóvil compartido”. El Sr. Collie añadió: “Fuera de los entornos urbanos de hoy, es simplemente difícil hacer que el aspecto económico funcione. En EEUU tenemos una gran cantidad de ciudades como Atlanta y como Houston que se parecen mucho más a los suburbios”.
Joe Ricci es dueño de un concesionario de automóviles en Detroit, una ciudad estadounidense que cuenta con más espacio de estacionamiento y con una menor congestión de tráfico que muchas de las ciudades del mundo. Él dice que los lotes en donde se estacionan quienes comparten recorridos en automóvil están llenos durante los días de trabajo, pero añade: “Tenemos un largo, largo camino por delante antes de que veamos un impacto en las ventas”. El Sr. Ricci comenta que poseer un automóvil “es libertad”. “Siempre ha sido así y siempre lo será. Incluso para los jóvenes”.
Pero los analistas están de acuerdo en que ésta no es una cuestión de todo o nada. La Sra. Krebs señaló que todavía no se ha llegado a una conclusión definitiva de si, por ejemplo, los millennials que compran un auto utilizarán una cooperativa de transporte para reemplazar lo que, en generaciones anteriores, hubiera sido su segundo automóvil.
A la larga, los automóviles compartidos, los vehículos sin conductor y otras nuevas tecnologías van a perturbar la industria que Henry Ford construyó. Pero tal vez sea demasiado pronto para saber exactamente cuán grande será la alteración.
Por Patti Waldmeir (c) 2016 The Financial Times Ltd. All rights reserved
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