Los miserables (III DE IV)

Incluye contenido de The Economist

 Los empresarios europeos. Europa no solo tiene una crisis del euro, tiene también una crisis de crecimiento. Esto se debe a su fracaso crónico en promover empresarios ambiciosos.

Algunas personas dicen que si en Europa hubiese suficientes empresarios ambiciosos con ideas brillantes, el dinero provendría de los Estados Unidos y de otros lugares. Hay algo de verdad en esto. Pero los inversionistas que colocan su dinero en empresas muy jóvenes tienden a preferir operar en su propio idioma y cultura, de manera que las empresas de nueva creación dependen mayormente de patrocinadores de su propio país.

Para la tercera etapa de financiamiento, cuando las empresas buscan recaudar hasta €20 millones más o menos para construir sobre lo que luce exitoso, el dinero estadounidense cada vez está más asequible - sin embargo como dependen de un gran éxito para compensar docenas de fracasos, los fondos estadounidenses es más probable que respalden empresarios en casa, donde estas cosas se sabe que ocurren, o en economías emergentes de alto crecimiento. Y de todos modos, la mayoría de los empresarios europeos se habrán dado contra la pared mucho antes de llegar a la etapa de €20 millones.

El tercer gran obstáculo son las leyes laborales. Para que las empresas jóvenes puedan sobrevivir errores casi terminales, o fluctuación de la demanda, necesitan poder reducir su personal rápidamente y con poco costo cuando sea necesario. Eso es mucho más difícil en cualquier país europeo que en cualquier otra parte del mundo. La complejidad y el costo de despedir personas en Europa es una grave preocupación del capital de riesgo estadounidense, dice Georges Karam, el ejecutivo principal de Sequans Communications, un fabricante de chips francés para teléfonos inteligentes que se hizo público en la Bolsa de Valores de Nueva York el año pasado. Un fondo en Boston recientemente retiró su inversión en una empresa de nueva creación que su fundador francés tenía la intención de empezar en los Estados Unidos pero que luego se vio obligado a retornar a Francia por razones familiares.

El costo de pagar altas indemnizaciones por despido (seis meses de cesantía es un pago típico aun en casos de empleos recientes) puede representar una enorme carga para una empresa pequeña. "En San Francisco y en China, un país comunista, yo pago uno o dos meses", dice un asediado ejecutivo francés que no desea vincular su nombre a un tema tan sensible. Grandes paquetes de cesantía también dificultan a las empresas de nueva creación el contratar administradores profesionales que los pueden impulsar a las grandes ligas. Ejecutivos experimentados están poco dispuestos a perder estos beneficios renunciando al cargo. Anil de Mello, que empezó Mobuzz, una firma española de videos en línea, en el 2005, vio cómo su incipiente compañía implosionaba con el inicio de la crisis financiera. Pensó que la bancarrota le ofrecería un nuevo comienzo. Pero después de liquidar las deudas con los acreedores de negocios, la seguridad social española lo persiguió durante cinco años para obtener el pago de cesantía que había pagado a sus empleados en su nombre. De Mello casi se dio por vencido de ser un empresario. En su lugar empezó su próxima compañía - dedicada a reducir el costo de las tarifas de conectividad de los celulares entre países - en Suiza, donde las leyes laborales son menos disuasivas.

Y los fundadores de negocios en Europa encuentran difícil esgrimir las armas principales de los empresarios: las opciones de acciones y acciones gratis que hacen las empresas de nueva creación atractivas para los empleados. La complejidad legal de dar a los nuevos empleados acciones gratis es prohibitiva, dice un empresario que en la actualidad está tratando de conquistar a alguien de Google, que de manera rutinaria hace entrega de acciones de Google. Dice él que todos le aconsejan no hacerlo. Eso limita aún más la capacidad de los empresarios para atraer personas a un cambio de carrera arriesgado.

Todas estas limitaciones han dejado el continente con una carestía del tipo de éxitos empresariales que servirían para inspirar a otros; muy pocas personas piensan que trabajar para un soñador en un garaje ofrece las perspectivas de hacerse millonario. La opinión parisina está convencida de que si el padre de Sergey Brin hubiese escogido a Francia en lugar de los Estados Unidos después de salir de Rusia, el hijo se habría convertido en un científico de computadora en una torre de marfil en lugar de ser el cofundador de Google.

Con todas las probabilidades en su contra, los destellos empresariales vistos en Berlín, Londres, Helsinki, y algunos otros lugares son causa de quizás una esperanza desproporcionada. Si los espíritus salvajes pueden sobrevivir en estas condiciones, ¿cómo florecer si no fuesen constreñidos?

Con todas las probabilidades en su contra,

los destellos empresariales vistos en Berlín,

Londres, Helsinki y algunos otros lugares son causa

de quizás una esperanza desproporcionada.

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De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com