Luchando por su existencia (I de II)

¿Cómo se dice en francés, "este zoquete podría hundirse? Ecos del 2008, cuando el sistema financiero mundial se tambaleó y George Bush hizo su lastimosa presentación de la economía de los Estados Unidos, resuenan ahora al otro lado del Atlántico. El margen de permuta de incumplimiento crediticio para los bancos europeos, una medida del costo de comprar seguros contra este tipo de incumplimiento, está a un nivel record (ver gráfico 1).

Están subiendo también las tasas que los bancos se cobran entre sí para préstamos en el mercado interbancario, al igual que lo hicieron entonces. Abundan los rumores y cunde el pánico: las acciones del BNP Paribas, un banco francés bien manejado, cayeron en 12% en la mañana de septiembre 13 después de reportes de que nadie le prestaría dólares. Al BNP desmentirlos las acciones reputaron más tarde ese día. Las acciones de otro banco francés, Société Générale también sufrió sube y baja. La dependencia de los bancos franceses de financiamiento en dólares a corto plazo, ante lo que los fondos del mercado de dinero de los Estados Unidos están cada vez más suspicaces, es una de las razones por las que Moody´s, la agencia calificadora, degradó a la Société Généralé el 14 de septiembre, aunque la exposición a incumplimiento soberano es también un factor clave.

Entretanto los bancos grandes en Alemania, Suiza y Gran Bretaña tienen más efectivo del que pueden utilizar en la medida que los clientes corporativos trasladan sus depósitos de países más débiles o de bancos más pequeños. Los beneficiados están renuentes a atar el efectivo en préstamos a largo plazo ya que temen que la marea pueda revertirse en cualquier momento. "Es dinero caliente" comenta un presidente de un banco.

De manera que el papel del Banco Central Europeo (BCE) ubicado en Frankfurt se hace más importante. Los bancos del norte depositan allí el exceso de efectivo en lugar de prestarlo en los mercados interbancarios. Cada vez más los bancos de los países de la periferia dependen del BCE para su liquidez. Más de una quinta parte del financiamiento de los bancos griegos proviene de Frankfurt; los prestamistas italianos en el verano incrementaron drásticamente los préstamos tomados al BCE.

Los bancos también encuentran difícil emitir deuda a plazos más largos. El mercado para bonos no garantizados ha estado cerrado por semanas, dejando a los bancos sin opciones que no sea vender bonos garantizados a altas tasas de interés que pondrán a prueba su rentabilidad.

Una manera de reforzar el sistema bancario sería inyectarle más capital. Goldman Sachs, un banco de inversión, considera que los 38 bancos más grandes de Europa podrían necesitar entre €30 mil millones y €92 mil millones ($41 mil millones-$126 mil millones) en capital adicional para hacer frente a los cortes de pelo (porcentaje que se resta del valor de mercado de un activo que se utiliza como garantía) a los bonos de los gobiernos griego, irlandés y portugués y pérdidas en las deudas gubernamentales de Italia y España. Un análisis del FMI sugiere que los bancos serían afectados en cerca de €200 mil millones si las probabilidades de incumplimiento implícitas en los precios de mercado actuales ocurriesen, a pesar de que los gobiernos europeos y los bancos cuestionan los cálculos del fondo.

Obtener capital en los mercados actuales no será fácil. Las valoraciones bancarias están bajas; varios bancos podrían necesitar recaudar varias veces más de su valor actual de mercado. Los accionistas que no participen verán sus carteras muy diluidas. Esto sugiere que los gobiernos podrían verse obligados a asegurar algunas de las ofertas de acciones.

En este punto el paralelo con la crisis crediticia de hace 3 años se hace ominosamente inexacto. En el 2008 los gobiernos hicieron lo que fue necesario para proteger sus bancos: se emitieron garantías y se inyectó capital. En la crisis de la eurozona la amenaza de incumplimiento soberano hace a algunos gobiernos impotentes, mientras que los que podrían actuar han elegido no hacerlo de manera decidida.

Nuevamente esta semana el gobierno en el centro de la preocupación es el de Grecia. Aterrados funcionarios están corriendo para taponar un enorme agujero en el presupuesto y acelerar las reformas ante la especulación de los prestamistas internacionales que retendrán la próxima partida de €8 mil millones del rescate del país. Si los fondos no son desembolsados en las próximas dos semanas, el gobierno corre el riesgo de no poder pagar salarios y pensiones. Un impuesto a la propiedad anunciado con premura debe recaudar alrededor de €2 mil millones, lo que podría mantener el déficit del presupuesto por debajo de 9% del PIB este año.

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De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com