Enfrentar el cáncer, ¿sin miedo? Es posible

“Puede aparecer en cualquier lugar del cuerpo”, precisa la Organización Mundial de la Salud [OMS] sobre la enfermedad que más vidas se cobra a nivel mundial [8,2 millones de muertes en el 2012 y 14 millones de nuevos casos]. Lo alarmante de sus cifras ha llegado a intimidar de tal manera a la población, que cuando escucha la palabra ‘cáncer’, hay una asociación inmediata a la tragedia más temida: la muerte.

Y con razón. La ciencia médica avanza vertiginosamente, pero no lo suficiente como para encontrarle una cura. Sus células malignas mutan a veces de forma impredecible, sin control, necesitando cada tipo, de acuerdo al lugar en donde esté presente, un tratamiento particular, y por si fuera poco, doloroso y costoso, que tristemente no garantiza en un 100% salvarle la vida al paciente.

Esto no significa que la lucha que se libra contra el cáncer es imposible y que debemos rendirnos ante un diagnóstico positivo. Hay formas no sólo de curarse sino de prevenirlos y eso es lo que en países como el nuestro [en los que por ejemplo, el cáncer de mama en palabra de la Directora General del Instituto Nacional del Cáncer Rosa Emilia Sánchez Pérez Tavares [INCART], la doctora Catalina González Pons, es considerado una epidemia] se está tratando de evitar. ¿Cómo? Iniciando un proceso de educación-capacitación para los médicos que repercutirá de manera positiva en la salud de la población en general.

Parte de este proceso se inició el pasado 19 de junio del corriente año con la firma del convenio entre el INCART y el Moffitt Cancer Center, uno de los hospitales más reconocidos en los EEUU en la prevención y cura del cáncer.

Lo que se busca con esta relación de colaboración, como ellos mismos le han llamado, es fortalecerse mutuamente, colaborando de manera conjunta para que ambas instituciones mejoren y aprendan una a la otra.

Así lo afirmó el doctor Louis B. Harrison, Presidente del Comité Directivo del Moffitt, oncólogo especializado en radiología radioterápica, quien estuvo en el país para el primer intercambio efectuado entre los dos centros.

El doctor Harrison es optimista. Tiene fe en que el INCART se convierta es uno de los centros más importantes del cáncer, no sólo en la Rep. Dom., sino también “en esta parte del mundo”. “Nuestra esperanza con este acuerdo es compartir conocimientos, ideas y tratar de ayudar este proceso de hacer una contribución mayor al pueblo dominicano a través del buen trabajo del INCART”, refiere Harrison, quien se especializa en el cáncer de cabeza y cuello.

A su vez, entiende que en las áreas en las que el Moffitt puede ser más útil es en la educación: “ayudar a organizar los programas clínicos y a organizar a los doctores para que trabajen en conjunto en todas las diferentes especialidades del cáncer”. Esto lo dice porque reconoce que la mayoría de los pacientes de cáncer necesitan tratamientos de diferentes tipos de doctores, ya sea cirugía, radioterapia o quimioterapia. Su experiencia le ha dictado que hay mejores resultados cuando los doctores trabajan en conjunto y el paciente recibe el tratamiento adecuado desde el principio, cuando el tumor todavía es pequeño.

Esto llevaría a la medicina personalizada, interviene la Directora del INCART, Catalina González Pons, consciente de que se pierde mucho tiempo entre un tratamiento y otro: “Muchas veces tienen que ir de uno en otro [los pacientes] y tomar decisiones a veces que son manipuladas por determinados médicos, que manipulan a favor de lo que creen y de la especialidad que representan. Una toma de decisiones en conjunto le evita todo eso al paciente”, asegura.

De su lado, el doctor Roberto Díaz, médico dominicano radicado en EE.UU, miembro asociado y Jefe de la Sección de Mama en el Departamento de Oncología Radioterápica del Moffitt, dice que los números positivos que respaldan los tratamientos de este centro tienen que ver con este concepto: “estamos utilizando unidades funcionales, metodología rápida para el diagnóstico y la implementación del tratamiento del paciente. Tenemos objetivos clínicos, de cómo nosotros sabemos que vamos a tratar al paciente de una manera personalizada pero correcta. Eso conlleva a mejores resultados”.

El secreto está en la prevención

Es mucho lo que se sabe sobre el cáncer. Sin embargo las estadísticas no son suficientes si no se toman las medidas oportunas para prevenir. Porque ahí está el secreto de la cura: en la prevención, la detección temprana y el tratamiento de forma adecuada. Afirma la OMS “muchos cánceres tienen grandes probabilidades de curarse si se detectan tempranamente y se tratan de forma adecuada”.

Lo que sucede es que, paralizados por el miedo, hay quienes no se acercan al médico a hacerse los estudios de prevención. ¿Cómo revocar esta actitud? El doctor Harrison responde: “Creo que tu pregunta llega al corazón de lo que parece un problema cultural en la RD y en muchas partes del mundo donde si tienes cáncer asumes que vas a tener un resultado final muy malo. En ese mundo a las personas no les gusta hablar de eso. En un mundo donde los pacientes han sido diagnosticados con cáncer en la etapa más temprana, y pueden recibir un buen tratamiento, y no va a tener un mal resultado en cuanto a su calidad de vida, entonces el cáncer no es algo para poner por debajo de la mesa.

El doctor Harrison lo dice con conocimiento de causa: su padre es sobreviviente de cáncer, al igual que el padre del doctor Roberto Díaz. Revela que en los EE.UU. se calcula que hay 14 millones de personas que han sobrepasado satisfactoriamente el cáncer y han reservado un día [1 de junio] para celebrar esa victoria.

Reconoce que esto es un viaje. Su deseo es que a través del INCART se brinde apoyo al país para que aborde ese mismo viaje, conscientes de que tomará tiempo que la población dominicana afronte el cáncer sin miedo.

“Un sueño toma tiempo hacerlo realidad. Y sí, tienes razón. El cáncer es una enfermedad terrible. Sí, puede ser difícil y cara de tratar. Sí, es para tenerle miedo. Pero la única manera de aplacar ese temor, reducir el costo, quizás, y darle un mejor resultado al paciente, es comenzar. Y esta es la manera correcta de hacerlo”.