“El éxito no es casualidad. Es el resultado de una búsqueda constante”

Ya no es el muchacho del barrio, el “ilegal” que aguantó burlas por no tener papeles “ni de aquí ni de allá”. “Vladi”, como le dicen sus cercanos, supo hacer de las humillaciones y los desplantes un puente que lo llevó veinte años después, a celebrar su sueño: ser un artista. Con Ilegales llega a este aniversario que celebrará “Inagotable”. Después de Santo Domingo, va de gira a Chile, Ecuador, Venezuela y “por ahí María se va”. En esta conversación le invitamos a descubrir al líder de esta banda por dentro, al que es tímido, hogareño [insiste en afirmarlo], pero sumamente exigente con su trabajo. Si lo dudan, estos 20 años son su mejor prueba.

Cuando empezó todo, hace 20 años, ¿soñabas con que la historia te llevaría hacia dónde estás ahora?

Claro que no. Por eso decimos y estamos muy agradecidos de Dios, porque es increíble como desde Villa Mella City, sin recursos, con muchos obstáculos, pudimos salir del barrio a todo lo que es América Latina, Estados Unidos, y Europa. Jamás en la vida pensábamos que íbamos a pegar además de aquí y en Nueva York. Con el primer disco, cuando comenzaron a llamarme de Brasil, de México, fue una locura. De verdad que es una bendición poder hoy decir que ya cumplimos 20 años.

La respuesta es casi siempre trabajo duro, y ciertamente lo es. ¿Le puedes contar al público algunas de las cosas que pasa un artista para llegar?

La vida es difícil en sí. Todo lo es. Creo que entre más difícil, más uno valora lo que tiene o lo que ha logrado. Ha sido un camino de altas y bajas, de experimentar diferentes latitudes. Sí te puedo decir que en mis inicios tuve mucha discriminación por lo físico. En aquel entonces eso era muy importante. Ahora es moda; entre más feo hasta te pegas [risas]. Tuve mucha discriminación pero créeme, cuando yo salía de un estudio de grabación, digo salía no, porque no me dejaban entrar.

¿A ese nivel?

Sí, porque la gente ve a uno y no sabe lo que uno ha pasado. Yo iba con una grabadora de las grandes, con un solo cassette y tenía siempre que grabarle encima. La gente no quería escucharme en los estudios de grabación y eso fue muy fuerte. Yo recuerdo que le hice una canción a un grupo en los 90 y el ingeniero de sonido decía: “wao, ese chamaquito tiene feeling. Por qué no ponen a cantar a ese muchacho”, y la mánager dijo: “no, no, es muy feíto”. Yo salía a las 12 de la noche de un estudio de grabación, con todos los ánimos abajo. Tuve que pasar todo eso, pero es increíble cómo me daba fuerzas. Recuerdo que iba en una guagua de las banderitas dándole ‘caco’. Iba creando mi propio sueño. Hablaba solo en el vehículo y decía: “lo voy a lograr, lo voy a lograr, lo voy a lograr...” Dios me sonrío y me mandó los Ilegales.

Nos puedes mencionar con nombres aquellas personas que confiaron en tu talento y decidieron darte la oportunidad.

En el primer proyecto el compositor Wilton Paulino, siempre creyó en mí, me llevó a par de estudio de grabación. Víctor White, piezas más clave del grupo, aparte que es el arreglista de casi todas las canciones de Ilegales. Fue quien me dijo que fuera a la oficina de Cholo Brenes. Hafe Peña, en aquel entonces dueño de ritmo 96, fue que me dijo: “oye lo que hay: te voy a poner a sonar. Si la canción funciona, si la gente llama, te hago el grupo”. El cometió un error al decirme eso, porque en siendo mis hermanos, yo, mis amigos... llamábamos siempre. Yo cambiaba la voz, y decía: “que buena está la canción La Morena”. Me llamaron a los tres días y me hicieron el grupo.

En una entrevista dijiste que hay que volver a lo básico, refiriéndote a que has vuelto a sonar primero con sencillos antes de lanzar el disco. ¿Ha funcionado?

Yo escuché por ahí que es bueno perderse para encontrarse. Yo creo que cada cierto tiempo necesitamos reencontrarnos. Algunas veces uno se desenfoca, o va perdiendo un poco de la esencia porque el sistema te lleva, ¿entiendes? No es que tú quieras. Llegó un momento en el que tuve que sentarme en las gradas a ver el show. Yo fui de los pocos artistas que no quiso hacer reguetón en su momento porque no quería ser uno más que usara eso de bastón para sobrevivir. Es un género que respeto, ojo. En el 95 hicimos reggae y reggaetón pero muy Ilegal. En la nueva etapa que empecé a rebajar, dije, vamos a volver a lo básico. Vamos a volver a la esencia.

¿Tenías un poco de inseguridad?

Sí. Cada día hay quienes te siguen más y hay gente que apuesta a tu fracaso. La gente no quiere ver la sonrisa en la cara del otro. Ya eso te da cierto temor. Antes eras el chamaquito del barrio que te daba tres pito. Ahora los compromisos son mayores. Hay personas que dependen de ti. Gracias a Dios somos uno de los grupos más internacionales que ha salido de la RD. Cuido la producción, la imagen. Y me ha funcionado. Volver a lo básico ha sido una locura. Se siente bien la nueva temporada del grupo ha sido muy bendecida.

¿Y cómo fue volver al barrio? ¿La gente del barrio te recibió?

Sí. Y comencé a descifrar los nuevos códigos. Porque recuerda, yo vengo del barrio, la gente se ha equivocado conmigo. Seguro por lo que he alcanzado. Solo que creo mucho en la evolución; yo no podía quedarme en el barrio. ¿Entiendes? He crecido en lo personal y profesional, pero vengo del barrio. Fui un chamaquito que tenía todas sus ilusiones, loco por salir del barrio con muchísimos problemas. Tuve que sentarme par de semanas y después me di cuenta que ya tampoco pertenezco al barrio [ríe]. Porque soy una persona muy familiar, estoy tranquilo en mi casa. Estoy haciendo un equilibrio, siempre teniendo el contacto con el barrio.

¿No sales, ni fiesteas? Es muy difícil de creer, cuando eso es a lo que invitas con tu música.

No. Créeme, yo me pongo mi pijama a las siete de la noche. Soy un estudioso de lo que hago. Me gusta experimentar mucho, y cuando me toca hacer una canción, me meto en el personaje.

¿Qué te ha funcionado para conectar con el pueblo?

Si tú no eres real no vas a conectar nunca. Es simple. No incursionamos en cosas que no sentimos, porque tienes que sentir la música, no porque esté de moda. Veinte años montado en esta montaña rusa te dice que hemos sido, gracias a Dios primero, gente de éxito. Porque esta carrera es muy difícil, nadie aguanta la presión y menos sin disquera. Los tiempos cambian, el público es muy exigente y también, muy olvidadizo.

*Ilegales tiene 20 años de carrera. De ellos, 11 son independientes. Son su propia disquera.

Hay mucha gente que desconoce por qué llamaste a la agrupación Ilegales.

Cuando se me da la oportunidad de hacer los Ilegales, pensé: “tengo que buscar algo que sea muy fuerte”. Porque quería algo grande, no solo local. El nombre me llega porque antes me decían ilegal, porque decía que nací en Nueva York. Y los panas me decía: “vas a seguir. Qué pasa. Este morenito come coco, en olla”. Pero es verdad, yo nací en Nueva York. Pero mi mamá, que no le gustaba esa idea de vivir en los EEUU, me trajo a muy temprana edad. Ya a los 18 años no aguantaba ese cuento de que si soy americano o no. Es increíble, yo era ilegal aquí en RD. No tenía papeles que certificaran que era dominicano ni americano tampoco. Estaba en el limbo. A mis 18 años no aguantaba más la presión de que me pidieran la cédula en la calle, y que cuando decía que era americano y me dieran una galleta. El consulado y la embajada me investigaron y fue ahí cuando lo comprobaron y me dieron mi ciudadanía. Y el nombre es por eso, porque era ilegal. No era ni de aquí ni de allá. Pero ahora soy ciudadano americano y dominicano.

El sueño de la gente es vivir el sueño americano, ¿por qué te quedaste a vivir aquí y no te fuiste a vivir a los Estados Unidos?

Porque Dios le da barba al que no tiene ‘quijá’ [risas]. Mi mamá siempre fue una mujer revolucionaria y no le gustaba esa idea de vivir fuera del país. Me lo puso tanto en la cabeza que no me veo viviendo fuera del país. Este es mi país, con sus pros y sus contras, ¿a quién se lo voy a dejar?

Tuviste hace unos años una situación de salud, fruto del estrés. Es que el nivel de vida de los artistas es muy agitado. Has podido lidiar con ello. ¿Qué tal está tu salud actualmente?

Gracias a Dios estamos bien, está controlada la salud. Tuve unos problemitas que fueron más fuertes por la muerte de mi madre que era todo para mí: mi manager, mi amiga. Eso me consumió tanto. En sus nueves días tuve que ir a Ecuador a hacer una gira, y cuando regresé me tuvieron que internar por el agotamiento y el estrés. Eso despertó en mí una arritmia cardíaca pero era simplemente por el estrés. Por eso ahora trato de cogerlo suave. Digo ahora que estoy en una velocidad crucero. Soy un poco famoso porque contesto o no me quedo callado con las cosas. Ahora no. Ahora tengo una filosofía nueva: compro tiempo y paz.

Has sido coherente con tu música, pero no tienes en mente incursionar en otras mezclas o trabajar con otros artistas.

No hay ningún género en estado natural. Nosotros somos un grupo de fusión. En nuestro primer disco, en 1995, con canciones como “así que sigan bailando”, eso es reggae. Otra: “Es que no puedo vivir sin ti”, era una onda bien es reggae romántica. En el disco que hicimos ahora, fusionamos un poco de la música de los 80, 90, con un poco de la base de la música urbana que se está haciendo ahora. Hay son fusionado con reggae. ¡Tenemos tantas fusiones! La fusión trae colores interesantes. Hemos hecho hasta chachachá, salsa, bachata, pero ninguno en su estado natural. Siempre es una fusión. Es que todo es fusión ahora. Por eso hay mucho ‘featuring’.

A propósito de eso, ¿con quién te gustaría hacer uno?

Aunque suene como cliché mi próximo proyecto a lograr aunque sea difícil, es con el maestro Juan Luis Guerra. Creo que debemos hacer una fusión con el maestro de un merengue moderno romántico.

¿Crees que entre en eso?

Primero tengo que pedirle a Dios que me dé una canción interesante para presentársela, pero creo que sí, pero si lo hago será algo chévere. Eso sería espectacular para nuestro merengue, que se dice que está en decadencia. Lamentablemente los grandes exponentes de aquí no han querido reconocer que el que no evoluciona, muere. Y seguimos con las mismas melodías, las mismas letras y los mismos arreglos. Lamentablemente los códigos de ahora no son los de hace 30 ó 40 años. Hoy puedo decir que apostamos a la fusión y no me equivoqué. Y el merengue que se consume fuera es el fusionado. Ese proyecto de hacer algo con el maestro Juan Luis, de un merengue romántico con una fusión puede ser algo muy beneficioso para el mismo género.

Hablemos del concierto. Has escogido como escenario para celebrar tu gira uno que ha estado envuelto en algunas disputas públicas debido al ruido. ¿No te asusta? Podría afectar la asistencia del público...

En realidad yo no escogí el escenario. Sugar Events que es la empresa en realidad que está haciendo el evento lo escogió. He visto que hay problemas con gente que está en contra. Pero hacía falta un escenario... creo que vino a llenar un vacío. Hay que ver si el ruido que dicen que se arma es real. Pero si creo que el artista y el público necesitan lugares para disfrutar de conciertos, fíjate que no hay espacios. Por eso a pesar de todos los conflictos, ha estado lleno. Había una necesidad de eso. Pero hay que respetar. Hay que regularizar la situación.

Hablemos de Inagotable.

República Dominicana, Inagotable. Veinte años de carrera, no es fácil, nos falta mucho más. Ilegales no se agotan, [risas] Es un concierto al que le estamos poniendo mucho corazón, porque estamos recorriendo todos los éxitos de Ilegales, vamos a tratar de llevar lo mejor de sí. Estamos haciendo una producción a nivel de montaje. Ilegales es party y queremos llevar algo bien bonito a nivel de escenario luces y montaje.

Se te nota que estás contento.

¡Si estoy chévere! Porque si fueran 19 ó 23, pero son 20 años.

¿Es un número especial para ti?

Es que el 20 suena especial. Veinte años en esta locura no es fácil, créeme que no es fácil. O sea, hay que aguantar mucho la respiración bajo el agua. Yo quiero celebrar, estamos empezando con este show aquí, yo quiero celebrar con todos que son fan y los que no son fan. Ilegales es un grupo dominicano con una proyección internacional Esperamos que la gente vaya a apoyarnos porque la propuesta es muy buena

Te proyectas en 20 años... ¿cómo te ves?

A mí me gustaría vivir tranquilo, velocidad crucero, viendo series en mi casa y produciendo un estudio. Subir a tarima es demasiado estrés para mí. Aunque no lo crean, ese no es mi fuerte. Cuando subo a tarima es mucha la presión, aunque después de dos o tres minutos, me creo que soy artista [risas], pero no. Me veo produciendo. En el disco que sacó tenemos dos canciones. Quiero seguir como compositor y productor.