Después de ejercitarte, ¿la ducha fría o caliente?

Mira lo que sucede según lo que elijas

Sea cual sea la opción que elijas, procura hacerlo apenas finalizada tu rutina de ejercicios o bien 30 minutos después. (Shutterstock)

Después de tu rutina de ejercicios, uno de los momentos más relajantes es el de la ducha, ¿verdad? Pero la temperatura del agua es clave: mientras que el agua fría activa tus defensas, el agua caliente limpia tu piel y elimina las toxinas.

Sea cual sea la opción que elijas, procura hacerlo apenas finalizada tu rutina de ejercicios o bien 30 minutos después, cuando tu cuerpo recupera su temperatura habitual.

Si te duchas con agua fría: tendrás una sensación de frescura mayor, reducirás el dolor muscular, estimularás tu metabolismo y el sistema inmune. Además ayuda a mejorar la respiración, la temperatura corporal y aumenta la energía, por lo que puede favorecer al buen humor.

Si te duchas con agua caliente: aumentarás la circulación de sangre en todo el cuerpo y servirá para la relajación lumbar y la tensión muscular creada durante el ejercicio. Ayuda a la relajación, estimula los movimientos intestinales y ayuda a combatir el insomnio, el estrés y la ansiedad.

¡Así que ya sabes! Puedes elegir una u otra o ir variando.