Especial NYFW: Perdidos como los-más-mejores en el desfile de Assoulin

A veces es solo cuando se sale del corre-corre de una situación que una termina dándose cuenta de lo ligeramente ridícula que era. Por ejemplo, el pelear por un servicio de Uber de solo 15 cuadras durante la NYFW, solo porque se anda en tacos que ninguna persona en su sano juicio debería usar.

Justamente por ese trajín dentro de una burbuja surreal no pude investigar con tiempo sobre la locación del desfile de Rosie Assoulin, y solo la vi una vez pude conseguir el taxi. “¿Alguien sabe dónde queda el Tony Dapolito Recreation Center?”, le pregunté a Fernando Santos y a Giovanna Vásquez Podestá, mis compañeros de corre-corre. Finalmente llegamos y, al ver que estábamos frente a algo parecido al Centro Olímpico en menor escala, le dije a Fernando: “Esto no es aquí”. A los pocos segundos nos pasa por el lado Leandra Medine, la Man Repeller. “Esto sí es aquí”, dijimos todos, e hicimos malabares para lograr que Giovanna se colara en el show, pues no tenía invitación... pero parece que convencimos a los organizadores a base del look impecable que llevaba ella. No puedo decir lo mismo de Fernando, porque durante semanas le rogué que no llevara sus camisillas estrambóticas para esta edición de la NYFW... y juro que en este viaje estuvieron más estrambóticas que nunca, sobre todo la roja que usó para el día de este desfile.

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Nos metimos por cuanto recoveco encontramos, pasando por los vestidores, hasta llegar al espacio tras bambalinas donde se encontraban las modelos en fase de maquillaje. Aprovechando el contexto de ver tantas mujeres con un look neutro en la cara, fue la segunda vez que Giovanna me dijo que mi maquillaje parecía mantequilla, y que tenía el rímel regado. No le creí, hasta que la maquillista de MAC que estuve entrevistando se puso a mirarme raro. Me iba a preocupar pensando en el desastre en mi cara, pero de repente todo se quedó vacío, y ahí nos dimos cuenta de que había comenzado la presentación.

Corriendo, yo en mis tacos de miedo, tomamos el ascensor mal, nos devolvimos por los vestidores, no dimos con el lugar, dimos una vuelta india por una acera familiar y al final nos dimos cuenta de que habíamos salido por error del centro. Ahí nos pusimos nerviosos, porque ya el acceso al lugar se hacía difícil y Giovanna seguía sin invitación. En ese momento escuchamos a una de las organizadoras hablar de nosotros: “Yo me acuerdo de haber visto esa camisilla roja psicodélica allá adentro. ¡Déjenlos entrar, que ellos estaban ahí hace poco!”. Y de repente, el extraño gusto de Fernando nos había salvado. Fernando, lamento haberte relajado por tus camisillas. Son lo máximo.

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Allá nos esperaban las modelos, espectaculares en sus piezas de algodón colorido, dejando que la prensa las observara de cerca. Y luego entendimos por qué Rosie Assoulin había escogido un centro recreativo como locación: una a una, las maniquíes fueron entrando a una piscina olímpica vacía, y el efecto fue espectacular. Ahí, absorbiéndolo todo como esponjas, incluyendo un par de limonadas, estuvimos una hora.

Leandra Medine seguía moviéndose a su gusto durante la presentación, compartiendo su visión con la diseñadora, y en un momento de coraje me armé de valor y le pedí una foto. Giovanna ahí aprovechó para, por la decimoquinta vez, decirme que mi maquillaje parecía un asopao. Tras ver la foto con Leandra pude constatar que era verdad: ella tan natural, sin maquillaje, y yo parecía Kim Kardashian a su lado. Pero yo me sentía realizada: a pesar de habernos perdido 50 veces en menos de dos horas, de andar con la cara con más aceite que el Mediterráneo y de jugárnosla sin entrada para Giovanna, yo quedé paga con la belleza de las piezas, la experiencia de ver cómo interactuaban con una locación tan extraña pero mágica y el recuerdo de un momento con la Man Repeller. Sí, nos perdimos como los más mejores, pero quedé paga.

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OOTD

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Culotte de Stella Maccartney, Camisa Gucci, Chaleco Mason, Zapatos Stuart Weitzman, Pin de Maison Marie, Lentes de The Row y Cartera Les Petites Joueurs de Il Prato.