Jeimy Osorio, en la piel de Celia Cruz

Jeimy Osorio. (Foto: Fuente externa)

Si todos llevamos un gramo de azúcar en la sangre es porque Celia Cruz puso empeño en agregarla mientras vivió. Jeimy Osorio, actriz y cantante puertorriqueña, toma las riendas de esta tarea en la serie producida por Telemundo.

¿Qué responsabilidad significa para ti darle vida a un icono de la música latina y del mundo? Lo recibo con mucho respeto porque estamos hablando de una mujer que superó sus propias expectativas. Además, es un orgullo para mí representar a la mujer afro-latina en la televisión latinoamericana porque siento que este es un proyecto muy refrescante que nos aleja de todo lo que estamos acostumbrados a ver en referencia a esta raza.

¿Cómo fue tu preparación? Se basó en mucha observación, escuchar mucho de su música. Comencé a buscar dentro de su biografía con quién comenzó a cantar. Pude estudiar a través de videos (en blanco y negro) cómo se fue desarrollando como mujer, desde sus inicios, hasta la última entrevista que ofreció. Todos los días escuchaba a Celia y me rodeé de personas que la conocieron.

¿Qué retos enfrentaste ante este personaje? El mayor reto fue parecerme físicamente a ella lo más posible. Me tocó subir de peso, recrear su sonrisa y dentadura; que la gente pudiera creer en mi sonrisa. También lograr que la gente sintiera que la estaba interpretando con respeto.

A pesar de ser una figura pública y admirada por mucha gente, hubo cosas de Celia que nos faltó por conocer. ¿Qué descubriste de ella que poca gente conoce? Le gustaba mucho masticar hielo y a mí, como cantante, no me cabía esa idea antes de cantar. Entonces comprendí que lo hacía para relajarse. Otra cosa eran los vestidos ¡No sabes lo que pesaban!, entre 15, 20 y 45 libras. Caminaba con unos zapatos de hierro, se veían divinos por fuera, pero eran enormes y pesados también. Imagínate su reto como cantante al poder llevar toda esa alegría con ese vestido y disfrutárselo.

¿Qué fue lo que más te conmovió del papel? La escena donde muere su madre. En la historia vamos representando ese lazo tan grande y saber que ella no vuelve a verla es devastador. Y no sólo eso, sino que tuvo que salir a cantar justo después de enterarse. Tuvo que canalizar ese dolor y convertirlo en alegría. Una semana antes de comenzar a grabar, mi madre cayó enferma en el hospital; me estaban ocultando que estaba a punto de morir. Yo me encontré en una situación parecida a la de Celia, pero tuve que dar lo mejor de mí como actriz.

¿Cómo sientes que te ve ahora el público? Con mucho cariño y eso lo percibo a través de mis redes sociales. Hasta el momento me siento muy querida por los fans de Celia.

¿Para ti cuál fue el legado musical que nos dejó Celia? La fusión y abrazar otras culturas con su música. Ella pudo fusionar el mariachi con la rumba, hasta con reguetón. Siempre con un mensaje positivo, de amor y de alegría.

¿Admirabas a Celia Cruz antes de este proyecto? Siempre escuché a Celia en casa porque a mis padres les gustaba la salsa, pero mi relación con ella comenzó con un proyecto que hice en México en 2012, donde interpreté a un fanática de Celia, que incluso le tenía un altar. En esa novela canté una de sus canciones y justo allí conocí al productor y al director de casting de la serie.

¿Tuviste la oportunidad de conocer el entorno donde vivía? Si supieras que el mismo proyecto me ha ido acercando a las personas que trabajaron con ella... Entre las más cercanas está Blanquita Jaramillo, que fue la directora del departamento de maquillaje, y que me maquilló a mí también. Fue bello. Pude entrar a la casa de Celia, que estaba pintada de azul turquesa, una casa muy humilde, pequeña.