La sequía deja a Puerto Rico contando cada gota

Cortes de 48 horas, embalses en descenso y comunidades bajo presión marcan una crisis que golpea a una población de 3.18 millones de habitantes

Sin lluvias suficientes para suplir el consumo regular de agua potable, las autoridades puertorriqueñas se han visto obligadas a racionar el suministro. (EFE)

Puerto Rico atraviesa una de sus crisis hídricas más graves de la última década. La sequía, que a finales de julio afectaba alrededor del 60 % del territorio y llevó al Gobierno a declarar el estado de emergencia y activar la Guardia Nacional, se ha intensificado hasta obligar a racionar el agua en sectores de siete municipios.

Más de 500,000 personas, correspondientes a unos 183,000 abonados residenciales y comerciales, están sometidas desde el viernes 31 de julio a cortes alternos de 48 horas en zonas abastecidas por el embalse Carraízo. El plan alcanza sectores de San Juan, Trujillo Alto, Carolina, Canóvanas, Loíza, Gurabo y Juncos.

La dimensión humana es considerable en una isla cuya población fue estimada en 3,184,835 habitantes en 2025.

Además, el 26 % tiene 65 años o más, un grupo especialmente vulnerable ante interrupciones prolongadas del suministro. Camiones cisterna están dando prioridad a hospitales y centros de cuidado prolongado.

“Tenemos una emergencia por sequía”, ha advertido la gobernadora Jenniffer González Colón, mientras la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) intenta mantener funcionando un sistema sometido simultáneamente a la falta de lluvia y a problemas de infraestructura.

Julio, con el récord en 128 años

Julio fue el mes más seco registrado en San Juan en 128 años: apenas 0.54 pulgadas de lluvia cayeron en la estación del aeropuerto Luis Muñoz Marín.

La situación también se ha agravado en el sur, donde ya existen zonas clasificadas bajo sequía extrema, con consecuencias particularmente severas para la agricultura.

Las lluvias recientes tampoco han revertido la crisis. Este lunes, 13 de los 19 embalses monitoreados por la AAA amanecieron nuevamente en descenso, mientras La Plata continúa acercándose a niveles que podrían provocar nuevos racionamientos.

En Carraízo, símbolo de la emergencia, la sequía ha dejado expuestas amplias franjas de terreno. La AAA pretende aprovecharlas para retirar 500,000 yardas cúbicas o más de sedimentos, según su presidente ejecutivo, Luis González Delgado, y recuperar capacidad de almacenamiento antes de que regresen las lluvias.