México golpea a los capos bajo la mira de EE. UU.: cae otro jefe criminal en Michoacán
Detrás de la sucesión de operaciones contra alegados líderes de cárteles está una transformación en la relación de seguridad entre México y EE.UU.
La muerte de “El Güicho”, por quien Washington ofrecía tres millones de dólares, se suma a una cadena de golpes contra líderes del narcotráfico, entre ellos “El Mencho”, mientras crece la presión estadounidense sobre los cárteles mexicanos
Las fuerzas de seguridad de México abatieron a Luis Enrique Barragán, conocido como “El Güicho”, “El Wicho” o “R5”, jefe del Cártel de Los Reyes y uno de los narcotraficantes mexicanos buscados por Estados Unidos, en un nuevo golpe contra estructuras criminales que Washington ha colocado en el centro de su ofensiva regional.
La muerte de Barragán, por quien Estados Unidos ofrecía una recompensa de tres millones de dólares, fue confirmada este martes por el secretario de Seguridad mexicano, Omar García Harfuch. Según la información difundida por AFP, el jefe criminal y otro hombre atacaron a miembros del Ejército y la Guardia Nacional en Tocumbo, Michoacán, y fueron abatidos cuando los agentes repelieron la agresión.
La operación había comenzado a conocerse desde el lunes. Agencias de prensa informaron entonces que el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, confirmó un importante despliegue de la Secretaría de la Defensa, la Guardia Nacional y fuerzas estatales en la zona. En ese momento todavía se esperaba la identificación oficial de los muertos.
Barragán no era únicamente un objetivo por narcotráfico. Las autoridades mexicanas lo señalaban como el principal coordinador de las extorsiones contra productores de aguacate de esa región de Michoacán, uno de los estados donde el crimen organizado ha extendido su control desde las drogas hacia actividades económicas legales.
Estados Unidos lo describía, además, como un sicario y jefe operativo que utilizaba ganancias del narcotráfico para financiar operaciones y comprar armas destinadas a combatir a organizaciones rivales, particularmente al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Desde 2023 enfrentaba una acusación en una corte federal estadounidense por conspiración para traficar drogas y armas y pesaba sobre él una orden de captura con fines de extradición.
De “El Mencho” a “R5”
La muerte de “R5” se produce poco más de seis meses después del golpe más importante contra el narcotráfico mexicano de este año: el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, máximo jefe del CJNG.
- El 22 de febrero que Oseguera murió durante una operación de fuerzas federales en Tapalpa, Jalisco. Era entonces uno de los criminales más buscados por México y Estados Unidos, que ofrecía hasta 15 millones de dólares por información que permitiera capturarlo o lograr su condena. Washington acusaba al capo de encabezar un “reinado de terror” y responsabilizaba a su organización de alimentar el tráfico de fentanilo hacia territorio estadounidense.
La operación reveló también hasta dónde ha llegado la cooperación entre los dos países. Un reporte posterior señaló que información proporcionada por Estados Unidos ayudó a las autoridades mexicanas a ubicar a “El Mencho”, después de meses de vigilancia sobre su círculo de contactos.
Su caída, sin embargo, mostró la capacidad de reacción de los cárteles. Los ataques posteriores dejaron 25 miembros de la Guardia Nacional muertos, mientras las autoridades registraron decenas de agresiones y bloqueos carreteros, principalmente en Jalisco y Michoacán. Unos 70 integrantes del crimen organizado fueron detenidos.
Los jefes caen, las estructuras continúan
La eliminación de los cabecillas tampoco significa necesariamente el fin de sus organizaciones. En julio se informó que la inteligencia estadounidense identificó a Juan Carlos Valencia González, “El 03”, como nuevo máximo líder del CJNG tras la muerte de “El Mencho”. Estados Unidos ofrece cinco millones de dólares por su captura.
Ese mismo mes, las fuerzas mexicanas abatieron en Culiacán a Cristhian Guadalupe “N”, alias “Texas”, señalado como jefe de una célula de Los Chapitos, la facción del Cártel de Sinaloa encabezada por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán. La guerra entre Los Chapitos y la estructura vinculada a Ismael “El Mayo” Zambada había dejado para entonces más de 2,000 muertos en Culiacán desde mediados de 2024, según la información publicada por las agencias de prensa.
También en mayo las autoridades mexicanas capturaron a un sobrino de “El Chapo”, requerido en extradición por Estados Unidos, en una operación derivada de labores de inteligencia militar y ejecutada conjuntamente por varias instituciones de seguridad mexicanas.
Washington sube la presión
La Administración de Donald Trump ha endurecido su estrategia contra los cárteles mexicanos y los ha colocado en el terreno de la seguridad nacional y el terrorismo. En julio, los medios informaron que Washington incorporó al Cártel de Juárez y Los Viagras a sus designaciones de organizaciones terroristas transnacionales, dentro de una política que combina recompensas, sanciones financieras y presión sobre México para obtener mayores resultados contra el narcotráfico.
La presión había alcanzado un punto especialmente delicado en enero, cuando Trump afirmó que Estados Unidos se preparaba para realizar ataques “en tierra” contra los cárteles mexicanos y sostuvo que esas organizaciones estaban “dirigiendo México”. La amenaza reavivó inmediatamente el debate sobre la soberanía mexicana.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado cualquier intervención unilateral estadounidense y defendido que la cooperación bilateral debe desarrollarse respetando la soberanía de México.
Pero su Gobierno también ha intensificado las operaciones. Un reportaje de AFP publicado por Diario Libre en mayo señalaba que, desde la llegada de Sheinbaum al poder en octubre de 2024, las autoridades habían detenido a 52,628 personas bajo sospecha de vínculos con el narcotráfico, decomisado 392 toneladas de drogas y desmantelado 2,337 narcolaboratorios. Solo en Michoacán habían sido desplegados unos 12,000 militares.
La muerte de “R5” se inscribe ahora en esa ofensiva. El jefe del Cártel de Los Reyes tenía una recompensa estadounidense sobre su cabeza, una acusación federal y una orden de extradición, pero murió en territorio mexicano durante una operación ejecutada por fuerzas mexicanas.
El episodio vuelve a mostrar las dos caras de la batalla contra el narcotráfico: los golpes contra los principales cabecillas se multiplican, pero las organizaciones sobreviven, sustituyen a sus líderes y mantienen una capacidad de violencia que obliga al Estado mexicano a desplegar miles de militares mientras Estados Unidos mantiene la presión desde el otro lado de la frontera.
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