China acusa a EE. UU. de sabotear sus relaciones con Cuba tras nuevas sanciones
Washington sancionó a ocho empresas y dos personas, incluidas dos compañías chinas acusadas de suministrar equipos militares a La Habana
China acusó este viernes a Estados Unidos de intentar sabotear sus relaciones con Cuba mediante una nueva ronda de sanciones económicas que alcanza por primera vez a dos empresas del gigante asiático, en una escalada de las tensiones diplomáticas provocadas por la política de presión de Washington contra el Gobierno cubano.
Las medidas, anunciadas el jueves por la Administración del presidente Donald Trump, afectan a ocho entidades y dos personas vinculadas, según las autoridades estadounidenses, con el suministro de equipos militares, las operaciones petroleras y las estructuras empresariales relacionadas con el poder político y militar de la isla.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, rechazó las restricciones y aseguró que Pekín adoptará las medidas necesarias para defender los derechos e intereses de sus compañías.
"China se opone firmemente a la injerencia y el sabotaje de Estados Unidos en la cooperación entre China y Cuba", declaró Guo durante una rueda de prensa, según informó la agencia AFP.
El funcionario sostuvo que las relaciones económicas entre ambos países son legítimas y transparentes. También cuestionó la aplicación extraterritorial de las sanciones estadounidenses, al considerar que carecen de fundamento en el derecho internacional y no cuentan con autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Empresas chinas sancionadas
Entre las compañías afectadas figuran China National Electronic Import and Export Company (CEIEC) y Beijing H&C Technologies, señaladas por Washington como proveedoras de equipos y componentes destinados a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.
De acuerdo con el Departamento de Estado estadounidense, ambas empresas colaboraron durante 2026 con Sociedad Mercantil Duna, una compañía cubana dedicada a la adquisición de suministros militares.
Las autoridades estadounidenses sostienen que CEIEC participa en la exportación de productos electrónicos de defensa y sistemas de seguridad, mientras que Beijing H&C Technologies comercializa equipos de vigilancia y otros dispositivos tecnológicos.
Washington considera que estas operaciones contribuyen al sostenimiento de las estructuras militares y de seguridad del Gobierno cubano. Las acusaciones corresponden a la posición oficial estadounidense y no han sido admitidas por las empresas señaladas.
Petróleo bajo presión
El nuevo paquete también alcanza a empresas relacionadas con el transporte marítimo de petróleo y sus derivados hacia y desde Cuba, uno de los sectores más afectados por la estrategia de presión económica impulsada por Trump.
Entre las entidades sancionadas aparecen cuatro compañías vinculadas al transporte de hidrocarburos, además de las empresas estatales cubanas Cubaelectrónica y Tecnosime, dedicadas a actividades comerciales, electrónicas y de servicios técnicos.
Estados Unidos identificó igualmente cinco embarcaciones como propiedades bloqueadas: Esperanza, María Cristina, Gloria C, Emilia y Lourdes.
La inclusión de estos buques en la lista de sanciones restringe las transacciones sujetas a jurisdicción estadounidense y dificulta sus operaciones comerciales y financieras internacionales.
El Departamento del Tesoro también amplió las facultades para imponer restricciones a personas y empresas extranjeras que operen en cuatro sectores de la economía cubana: manufactura, tecnología,
Funcionarios y redes financieras
Las sanciones incluyen a Guillermo Faustino Rodríguez López-Calleja, señalado por Washington como integrante de una red de empresas dedicadas al transporte marítimo de productos petroleros relacionados con Cuba.
También figura Any Rodríguez Lastres, hija de Ania Guillermina Lastres Morera, presidenta del Grupo de Administración Empresarial S. A. (GAESA), conglomerado empresarial vinculado a las Fuerzas Armadas cubanas.
Según el Departamento de Estado, Rodríguez Lastres ocupó anteriormente la dirección comercial de la Terminal de Contenedores de Mariel, una infraestructura estratégica para el comercio exterior de la isla.
Washington sostiene que las redes empresariales asociadas a las autoridades cubanas permiten canalizar recursos económicos hacia estructuras estatales y militares, mientras la población enfrenta dificultades para acceder a combustible, electricidad y productos básicos.
Alcance de las restricciones
Las sanciones se amparan en la orden ejecutiva 14404, promulgada el 1 de mayo de 2026, que permite actuar contra personas y entidades consideradas responsables de represión en Cuba o de actividades que Washington identifica como amenazas para su seguridad nacional y política exterior.
Las disposiciones implican el bloqueo de los bienes de los sancionados que estén bajo jurisdicción estadounidense y prohíben, salvo autorización o excepción, determinadas transacciones con ciudadanos y empresas de Estados Unidos.
Además, las instituciones financieras extranjeras que mantengan relaciones comerciales con las entidades designadas podrían exponerse a restricciones adicionales.
El Departamento de Estado aclaró que las medidas no prohíben el comercio humanitario autorizado, incluidos alimentos, medicamentos y dispositivos médicos.
Crisis energética cubana
Las nuevas restricciones llegan en un momento de deterioro de la situación económica de Cuba, afectada por la escasez de combustible, los problemas de generación eléctrica y las dificultades para importar suministros esenciales.
Desde enero, la Administración Trump ha endurecido las medidas destinadas a limitar el suministro de petróleo a la isla, incluidas amenazas de aranceles contra países que comercialicen combustible con el Gobierno cubano.
La reducción de los suministros energéticos, junto con el envejecimiento de las centrales eléctricas y las dificultades financieras, ha agravado los apagones, que en algunas zonas superan las 24 horas.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha defendido la estrategia de sanciones con el argumento de que el Gobierno cubano concentra recursos económicos en sus estructuras de poder en detrimento de la población.
Por su parte, La Habana atribuye una parte fundamental de sus dificultades económicas al embargo estadounidense y a las restricciones comerciales y financieras que enfrenta desde hace décadas.
Rechazo internacional
La nueva controversia se produce pocos días después de que la Asamblea General de Naciones Unidas aprobara nuevamente una resolución contra el embargo estadounidense a Cuba.
En la votación celebrada el 28 de octubre, la resolución obtuvo 130 votos favorables, 17 contrarios y 25 abstenciones, entre ellas la de República Dominicana.
Aunque estas resoluciones no son jurídicamente vinculantes, reflejan las posiciones de los países miembros sobre las restricciones económicas impuestas a la isla.
La confrontación también añade un nuevo elemento de tensión a las relaciones entre Washington y Pekín, dos potencias enfrentadas por diferencias comerciales, tecnológicas y estratégicas.
China mantiene vínculos políticos y económicos con Cuba y rechaza que Estados Unidos utilice sus mecanismos de sanciones para restringir la cooperación entre terceros países.
Hasta este viernes, Pekín no había detallado las medidas concretas que podría adoptar en respuesta a las sanciones contra sus empresas.
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