Profesora mexicana en Florida crea clases de natación para niños con autismo

El ahogamiento es una de las principales causas de muerte en niños con autismo, lo que hace urgente la enseñanza de natación

Niños nadando en una piscina. (Fuente externa)

Profesoras de la Universidad Internacional de Florida (FIU), incluyendo una mexicana, crearon clases de natación para niños con autismo, al advertir que tienen 160 veces más probabilidades de ahogarse que los demás, ante la falta de instructores capacitados para enseñarles.

Las investigadoras Tania Santiago Pérez, originaria del estado mexicano de Veracruz, y Tana Carson crearon un programa piloto con base en un estudio que publicaron en el medio 'Frontiers in Rehabilitation Sciences' que mostró una mejora del nivel de natación en el 62,5 % de los niños con autismo con sus lecciones.

La investigación cita que el ahogamiento es una de las principales causas de muerte de las personas con autismo, según la Asociación Nacional de Autismo (NAA, en inglés), además de ser el mayor motivo de los decesos de niños entre uno y cuatro años de edad en general y el segundo de aquellos entre cinco y 14 años.

Importancia de la enseñanza de natación

Por ello, en particular en esta región de Norteamérica, "es superimportante que los niños con autismo aprendan a nadar porque Florida lidera en Estados Unidos el número de casos de niños con autismo que fallecen a causa del ahogamiento", explica Santiago Pérez en una entrevista con EFE.

"Y eso se ha convertido en un tema de salud pública. Necesitamos que haya más personal capacitado para poder darles clases de natación y prevenir esas accidentes, lesiones o incluso la muerte. Aquí en Florida, por ejemplo, tienes agua por todas partes, tenemos las piscinas, las playas, el océano, estanques", advierte.

Formación de instructores especializados

Tras publicar el estudio inicial, con resultados tras cinco días de clases, las profesoras crearon un programa piloto de tres años, que ahora comienza su segundo año, en el que ya han instruido a 12 personas con autismo y han reclutado a cuatro estudiantes de terapia recreativa de FIU.

Por ahora, "hay una escasez de instructores calificados de natación que puedan atender las necesidades de los niños con autismo", detalla Santiago Pérez, quien es profesora asociada de rehabilitación y terapia recreativa en la universidad.

Las lecciones, explica, incorporan técnicas de rehabilitación en las clases de natación "para que los niños puedan aprender a nadar más rápido", como terapia recreativa, física y ocupacional, así como juegos, diversión, señales visuales y una estrategia más individualizada y estructurada.

Enseñar a nadar a personas con autismo implica "ciertos desafíos que tienen una aproximación especial, una serie de habilidades especiales" y "entender la variedad de necesidades de aprendizaje" y "diferentes herramientas", añade Carson, profesora asistente de terapia ocupacional en FIU.

"Sabemos que los niños con autismo tienden a deambular y escapar. Sabemos que pueden tener diferentes experiencias sensoriales y tienden a salir a buscar el agua, pero tal vez sin percatarse de que no es seguro si hay algo en el agua", expone la investigadora a EFE.

Expansión del programa

El sueño de las profesoras es que su método de enseñanza llegue a otras partes de Florida, Estados Unidos y el mundo a través de personas como Donella Romano, recién graduada del programa de rehabilitación recreativa de FIU que participó en el estudio y ahora tiene su propio centro, Romano Aquatic Therapy, en Palm Beach.

"Es importante para personas como yo enseñar a personas en el espectro (del autismo) cómo nadar porque, si ves los índices de ahogamiento en Florida y a través del país, los niños con autismo tienen una tasa de ahogamiento mucho mayor comparada con alguien que no está en el espectro", enfatiza Romano.

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