A.M. - Inmediatismo

Uno de los subproductos de la pobreza es el inmediatismo. El pobre no puede esperar, porque su vida es tan precaria que cualquier descuido puede significar grave perjuicio para él y su familia. Ese síndrome puede durar para toda la vida aunque se cambie de status. Se comprueba en los buffets, en los cuales cuando se llama a comer la gente se avalanza sobre los manjares como si se fueran a terminar, y en otras actividades de la vida.

Ese inmediatismo se expresa de diversas maneras en la vida política, desde las candidaturas que no pueden esperar y que por eso mismo fracasan, hasta en los planes de gobierno que tienen que mostrar resultados inmediatos o se consideran nulos.

En el momento actual, este síndrome es particularmente severo porque el país lo que necesita realmente es dedicar todas sus fuerzas a organizarse y planificar su futuro. Pero eso toma tiempo, y las elecciones son en mayo. Por tanto, el gobierno -y todos los gobiernos-, tienen que sacrificar logros a largo plazo por resultados a corto plazo, porque tienen que ganar elecciones para conservar su cuota de poder.

Para complicar las cosas, la oposición -todas las oposiciones- viven recordándole a los votantes "que este gobierno no arranca", o que "no se ve lo que hace", en un ejercicio bastante irresponsable de su papel en el sistema democrático.

Ojalá se pudiese lograr un pacto político de desarrollo nacional que no sacrificara nuestro futuro en aras de logros políticos inmediatos. Pero quizás es mucho pedir.

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