A quien pueda interesar
Desde que tengo uso de razón, aprendí que Juan Pablo Duarte fue el creador de nuestra nacionalidad.
Desde que tengo uso de razón, me enseñaron que Duarte fundó la sociedad secreta La Trinitaria.
Desde que tengo uso de razón, supe que Duarte fue quien selló el concepto dominicano.
Desde que tengo uso de razón, bajo el ideario de Duarte se hizo y se izó la primera bandera dominicana.
Desde que tengo uso de razón, bajo el ideario de Duarte se forjó el Himno Nacional.
Desde que tengo uso de razón, el ideario de Duarte sostiene que República Dominicana sería un Estado único, libre, independiente y soberano. Y así ocurrió a partir del 27 de Febrero de 1844.
Desde que tengo uso de razón, el Estado soberano, dominicano, tienen su escudo.
Desde que tengo uso de razón, el ideario de Duarte plantea claramente los valores y principios de ese Estado soberano.
Desde que tengo uso de razón, Duarte, padre de la Patria y líder del movimiento que nos liberó de Haití, hizo que Los Trinitario firmaran un juramento.
Desde que tengo uso de razón, aprendí que en ese juramento planteó que: en el nombre de la santísima, augustísima e indivisible Trinidad de Dios Omnipotente, juro y prometo por mi honor y mi conciencia en nombre de vuestro presidente Juan Pablo Duarte, cooperar con mi persona, vida y bienes a la separación definitiva del gobierno haitiano, y a implantar una República libre, soberana e independiente de toda dominación extranjera, que se denominará República Dominicana. Desde que tengo uso de razón, aprendí que esa separación no se hizo de una de las colonias que se repartían el pastel conquistado, ya fuere Holanda, España, Francia o Inglaterra.
Desde que tengo uso de razón, aprendí que esa independencia se produjo del gobierno haitiano.
Desde que tengo uso de razón, me enseñaron que ese juramento prometía ante Dios y el mundo, lo siguiente: si lo hago, Dios me proteja, y de no, me lo tome en cuenta, y mis consocios me castiguen el perjurio y la traición, si los vendo.
Desde que tengo uso de razón, me enseñaron que Duarte no fue racista ni genocida, sus hijos tampoco.
Desde que tengo uso de razón, aprendí a distinguir lo nacional de lo extranjero.
Desde que tengo uso de razón, me enseñaron a no ser anti haitiano ni pro haitiano, sino dominicano.
Desde que me hice jovencito entonces, aprendí que los Estados poderosos han construido un Sistema Interamericano de Derechos Humanos para que los Estados pequeños lo cumplan, pero ellos mismos se niegan a firmarlo. Y que bueno que exista.
Desde que me hice jovencito, me enseñaron que la nacionalidad se establece a través de un vínculo jurídico-político que liga a una persona con un Estado determinado por medio del cual se obliga con él con relaciones de lealtad y fidelidad. ¿Pueden los haitianos ser leales y fieles a la patria de Duarte? Respóndase usted mismo.
Desde que me hice jovencito, aprendí que la adquisición de este vínculo jurídico-político por parte de un extranjero, supone que éste cumpla las condiciones que el Estado ha establecido con el propósito de asegurarse de que el aspirante esté efectivamente vinculado con el sistema de valores e intereses de la sociedad a la que pertenece.
Desde que me hice jovencito, aprendí que en las Oficialías del Estado Civil, años atrás, se traficaba con los documentos de nacionalidad y de cédulas, con lo que también servía para bellaquerías electorales.
Desde que me hice jovencito, entendí para qué se utilizaban esos documentos por parte, no solo de extranjeros haitianos, sino de compatriotas dominicanos.
Desde que me hice jovencito, aprendí que a los que no son del país, en cualquier parte del mundo, se les da una visa de transeúntes, que en el lenguaje legal dominicano significa extranjero en tránsito, determinado por nuestra Constitución, el artículo 75 del Código Civil y Ley de Migración número 285.
Desde muy adulto, he visto que desde aprobada la Ley de Migración, ningún gobierno se ha ocupado de implementar el Plan Nacional de Regularización de los Extranjeros ilegales radicados en el país, que ordena la Ley 285.
Desde que soy adulto, aprendí que nadie tiene derecho a querer obligar al Estado dominicano a que, por sus deficiencias y falta de voluntad para cumplir con el Plan Nacional de Regularización, se le quiera llevar a la fuerza y, por encima de las instituciones establecidas constitucionalmente, a proveer de nacionalidad dominicana a extranjeros, como es el caso de los haitianos, cuando esa es una facultad exclusiva de nuestro Estado.
El problema que tienen los haitianos residentes aquí debe ser resuelto, pero no con una salida extrema creando una minoría con cultura, idioma, costumbres y metas distintas a las de los hijos de Duarte. Una minoría que luego tendrá derecho de nacionalidad, a elegir y ser elegidos y tener representantes en los órganos gubernamentales. El que está de acuerdo con eso, sencillamente es un loco, o solo piensa en los beneficios que le deja esa campaña contra el país.
Me pregunto, si el conflicto fuera al revés, ¿aceptarían los haitianos que desde República Dominicana se les haga presión para darle la nacionalidad a miles de dominicanos indocumentados en Haití?
Las lluvias continuarán y advierten sobre "oleajes peligrosos"
Regidor acusado de atentado contra vicealcaldesa de San José de las Matas alega persecución política
Más de 40 dominicanos han abandonado EE. UU. ante las políticas migratorias de Trump
"Mis tres suegras" vuelve a escena en la sala Ravelo del Teatro Nacional