Veinticinco años después

Diario Libre celebra 25 años de independencia y rigor

Un cuarto de siglo después, Diario Libre permanece. Y en estos tiempos de incertidumbre, permanecer carga un sentido profundo, de compromiso..

Hemos atravesado junto al país lo que va de siglo: crisis económicas, sobresaltos políticos, pandemias, cambios tecnológicos y transformaciones sociales que hace apenas veinte años parecían improbables. Hemos visto modificarse el lenguaje público, erosionarse certezas y multiplicarse las voces. Y, aun así, seguimos creyendo en algo esencial: el periodismo como servicio y como espacio de convivencia democrática.

Nacimos con el propósito de abrir ventanas a la divergencia. No para alimentar el ruido, sino para permitir que la sociedad pudiera escucharse a sí misma en medio de sus desacuerdos. Intentamos descubrir tendencias antes de que se conviertan en fatalidades, fomentar la buena ciudadanía y entender la información rigurosa como un paso obligado hacia la verdad, aunque sepamos que esta rara vez se presenta completa y definitiva.

También hemos compartido los temores de la sociedad dominicana y apostado, con honestidad intelectual, por aquello que entendemos mejor para el país. Nos sigue apasionando la defensa de los derechos humanos, dar voz al más débil y oponernos vigorosamente a la siembra de odios, fanatismos y prejuicios de cualquier naturaleza.

La tecnología transformó el oficio a una velocidad inesperada. Intentamos acompañarnos de ella para ser más eficaces, más rápidos y más útiles, pero sin perder el rumbo ni entregarnos a los atajos que degradan la confianza pública. Porque la prisa nunca debe sustituir el criterio, ni el algoritmo reemplazar la responsabilidad.

Veinticinco años después, seguimos aquí. Nuevos accionistas y viejas responsabilidades. Cambiados por el tiempo, como el país mismo, pero fieles a la convicción que nos trajo hasta este punto: que una sociedad mejor informada también puede ser una sociedad mejor.

Aníbal de Castro carga con décadas de periodismo en la radio, televisión y prensa escrita. Toma una pausa en la diplomacia y vuelve a su profesión original en DL.