Castigar la basura social

La basura como el espejo moral y cívico de una sociedad

La basura tiene una extraña capacidad para revelar el carácter de una sociedad. Ninguna encuesta mide con tanta precisión el respeto por lo común como una acera limpia o una cañada convertida en vertedero. El trato a los espacios compartidos dice mucho más sobre nosotros que cualquier discurso sobre civismo.

Por eso resulta tan sugerente la figura del Corrective Work Order de Singapur. Quien arroja basura recibe una multa, pero también puede ser obligado por un tribunal a limpiar espacios públicos vistiendo un chaleco que lo identifica como infractor. La escena encierra una lógica poderosa. Quien deterioró el espacio común debe contribuir a restaurarlo y hacerlo de manera visible para que la comunidad comprenda que las normas existen y tienen consecuencias.

La modernidad ha convertido muchas faltas cívicas en simples transacciones económicas. Se paga una multa y ya está. El infractor compra, por así decirlo, el derecho a olvidar. Singapur propone algo distinto. Obliga a recordar, a comprender que la basura no desaparece cuando sale de nuestras manos. Alguien tendrá que recogerla y cargará con las consecuencias de nuestra indiferencia.

Solemos atribuir la suciedad de calles, ríos y playas a la falta de camiones, a las alcaldías o a la insuficiencia de recursos. Hay algo de verdad en ello, pero no toda la verdad. Ninguna ciudad se ensucia sola. Detrás de cada botella abandonada, de cada funda plástica arrastrada por el viento o de cada basurero improvisado existe una decisión individual.

La basura es, en el fondo, una cuestión moral. Expresa la relación que mantenemos con nuestros vecinos, con nuestro entorno y con las generaciones que heredarán esos espacios. La lección de Singapur no es el chaleco, ni siquiera la multa. Es la certeza de que la libertad también implica hacerse responsable de lo que dejamos detrás.

Aníbal de Castro carga con décadas de periodismo en la radio, televisión y prensa escrita. Toma una pausa en la diplomacia y vuelve a su profesión original en DL.