Conservadores de pacotilla

El vacío de fondo tras el discurso de la nueva derecha

Debe haber espacio para las propuestas conservadoras, mucho más en una sociedad que, como la dominicana, giró con todo el guía hacia la derecha. Lo que les falta a los autoproclamados derechistas dominicanos es consistencia, la que solo aporta un conocimiento a fondo de la sociedad, de nuestra inserción en el mundo y de cómo combinar políticas que no den la espalda a los sectores más vulnerables. Caveat: sin caer en el clientelismo barato y en el gasto alegre del “dao”.

Les falta cerebro y les sobra ignorancia, sobre todo, a los conservadores impostados, oportunistas agazapados bajo la sombra trumpiana

Los planteamientos radicales, divorciados de la concepción democrática del poder, carecen de substancia y no trascienden la cháchara insulsa. Encuentran alojamiento fácil, aplausos y multiplicación efímeros en las plataformas digitales

Los insultos, desplantes y la insistencia barriobajera no dan savia a la conversación pública, mucho menos fortalecen candidaturas que de por sí arrastran endeblez programática. No todo lo que reluce es oro, y la agresividad verbal, lejos de representar firmeza, suele doblar como máscara de la cobardía. O de la estupidez hermanada con la prepotencia.

Tampoco gana impulso la farsa cristiana, desprovista de elementos esenciales como la compasión, la humildad y el respeto al prójimo. Más que lectura, los evangelios son una práctica. El dinero y la dirección postal de postín solo constituyen ventaja política en mentalidades mentecatas.

Bienvenidos sea el choque de las ideas, entendido como aproximación consciente a los problemas sociales y ejercicio de responsabilidad ciudadana derivado del compromiso con los principios. 

Pero que ese debate venga acompañado de estudio, de propuestas sensatas. El conservadurismo puede aportar equilibrio; para hacerlo, deberá abandonar la pose, comprender el país real y asumir las obligaciones que entraña la convivencia democrática.

Aníbal de Castro carga con décadas de periodismo en la radio, televisión y prensa escrita. Toma una pausa en la diplomacia y vuelve a su profesión original en DL.