Ligia Amada Melo: ejemplo de dedicación y entrega a la educación dominicana

El legado de una gestión pública transparente en beneficio de los estudiantes

Ligia Amada Melo Vda. Cardona, una de las figuras más influyentes en la historia de la educación dominicana durante más de seis décadas. (DIARIO LIBRE/DANIA ACEVEDO)

Ligia Amada Melo Vda. Cardona, a quién conocí en el año 1975,  a raíz del Primer Congreso de Estudientes de Pedagogía, ocupa un lugar relevante en la historia contemporánea de la educación dominicana. Durante más de seis  décadas ha  participado en procesos de reforma, modernización y expansión del sistema educativo,  tanto en el nivel preuniversitario como en la educación superior, desde docente de aula a ministra en varias oportunidades.

Su labor combina la visión académica, la gestión pública transparente y el compromiso con la formación humana, convirtiéndola en una de las figuras más influyentes en la definición de las políticas educativas del país. Su nombre está en la mayoría de los documentos importantes de la historia educativa de la nación.

Uno de sus primeros aportes  estuvo vinculado a la reforma  de los liceos del nivel secundario establecida mediante  la Ordenanza 1- 70,  que tuve la oportunidad de evaluar y producir un informe  en 1979.  Esta iniciativa  buscaba adaptar la educacióm secundaria a las demandas sociales y económicas de una sociedad en proceso de modernización que  requería la formación de técnicos en diversas ramas profesionales para atender el incipiente proceso de industrialización.

Esta reforma se considera como una de las  más exitosas del país y ello se debe al involucramiento de Ligia Amada  en todas sus etapas, muy  especialmemte en la capacitación de los docentes  y directivos en la filosofía de esta reforma. Los liceos de reforma como aún se les llama, son un resultado de su trabajo tesonero y un referente cualitativo.

Fue parte del grupo de consultores del PNUD  que  produjeron la transformación curricular de los años noventa y el sistema de evaluación de los aprendizajes. Varios de ellos fueron posteriormente ministros de educación.

Como Secretaria de Estado, entre 1996 y 2000, impulsó importantes cambios orientados a fortalecer la educación pública. Durante su gestión promovió programas de capacitación docente, mejoras curriculares y mecanismos de evaluación de los aprendizajes, dicho sea de paso siempre se ha opuesto a la promoción automática en los primeros grados. También,  impulsó el fortalecimiento de las pruebas nacionales y la distribución de libros de texto, entendiendo que la calidad educativa dependía tanto de los contenidos como de la capacidad de los maestros para desarrollar aprendizajes significativos.  

Promovió la introducción de computadoras en los centros educativos públicos,  en una época en que la digitalización aún era incipiente en muchos países latinoamericanos y del Caribe. 

Aunque las limitaciones de recursos e infraestructura dificultaron una implementación uniforme, el proyecto abrió el camino para futuras políticas de innovación educativa y alfabetización digital. Internet estaba en ciernes.

Otro aporte relevante en su  constante defensa de la formación ética y ciudadana. Ligia Amada siempre ha considerado  que la educación no debe imitarse a la adquisición de conocimientos, sino incluir también la formación en valores de modo transversal y disciplinar.  Por ello promovió el fortalecimiento de la Educación Moral y Cívica dentro del currículo escolar, insistiendo en la importancia de cultivar responsabilidad, convivencia democrática, honestidad y compromiso social en las nuevas generaciones.  

Su  visión coloca a la escuela como  un espacio de construcción de ciudadanía, de valores y no únicamente de instrucción académica.

Una de las etapas más trascendentes de su trayectoria se desarrolló al frente del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, cargo que ocupó entre 2004 y 2016. Durante esos 12 años impulsó una amplia expansión del acceso a la educación superior y promovió políticas destinadas a elevar la calidad la enseñanza universitaria. Bajo su dirección se fortalecieron los programas de becas nacionales e internacionales, miles de jóvenes dominicanos cursaran estudios especializados dentro y fuera del país. Estas oportunidades contribuyeron a formar profesionales en áreas estratégicas para el desarrollo nacional.

De igual manera,  promovió procesos de evaluación como una política de mejora continua de la  calidad académica de las IES.

Su gestión insistió en que el crecimiento de la educación superior debía ir acompañado de estándares rigurosos y de una mayor responsabilidad institucional. La Evaluación Quinquenal impulsada en su gestión es un ejemplo de rigurosidad y seguimiento.

Apoyó el financiamiento para la investigación científica, contribuyendo al fortalecimiento de una cultura investigativa en las universidades del país. El fondo sigue precario, pero fue un buen comienzo que debe ser fortalecido.

Entre sus iniciativas más reconocidas sobresale el programa de Inglés por Inmersión, concebido para ampliar las oportunidades laborales y académicas de los jóvenes dominicanos. Este programa permitió que miles de estudiantes adquirieran competencias en inglés, idioma cada vez más necesario en sectores como turismo, comercio, tecnología y relaciones internacionales. La iniciativa tuvo un impacto social importante al facilitar el acceso gratuito al aprendizaje de un segundo idioma para jóvenes de distintos sectores sociales  y a la creación de oportunidades de empleo para esos alumnos.

Ligia Amada se distingue por defender la necesidad de vincular las políticas educativas con la realidad de las aulas. En múltiples ocasiones ha insistido en que las reformas educativas deben centrarse en la calidad de los aprendizajes, la formación docente y el fortalecimiento institucional, más allá de los discursos políticos. 

Su pensamiento subraya la importancia de construir consensos nacionales, pactos, alrededor de la educación como instrumento fundamental para el desarrollo económico, la movilidad social y la consolidación democrática. La educación debe verse como una política de Estado, independientemente de los partidos de  gobierno.

Los aportes de Ligia Amada  a la educación del país abarcan la modernización curricular, la profesionalización docente, la incorporación tecnológica, la promoción de valores ciudadanos, la expansión de la educación superior y el fortalecimiento de la investigación científica, entre otros.

Su influencia está presente en múltiples políticas e instituciones del sistema educativo dominicana. Sigue, incansablemente, formando parte de comisiones, seminarios, congresos, etc. donde su voz y su experiencia son de gran ayuda para definir el rumbo a seguir.

En lo personal me siento agradecido de su amistad y sus consejos siempre atinados.