¿Hacia dónde ir realmente?
El reto de la educación dominicana no es planificar sino ejecutar con disciplina
Desde hace años existe un consenso sobre los principales problemas que limitan el aprendizaje de los estudiantes y las acciones necesarias para superarlos. El informe 2025 de la Iniciativa Dominicana por una Educación de Calidad (IDEC) confirma esa realidad y tiene el mérito de organizar sus hallazgos en torno al Plan Horizonte 2034, que deberá orienta el desarrollo del sistema educativo durante la próxima década. El reto, por tanto, no consiste en elaborar nuevos planes, sino en ejecutar con disciplina y continuidad los ya acordados. Existen en todos los aspectos las áreas identificadas como prioridades.
Uno de los desafíos más importantes es aumentar la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo, particularmente durante el primer ciclo de la educación secundaria. Aunque la cobertura ha mejorado, miles de adolescentes abandonan las aulas antes de concluir sus estudios. En muchos casos, las dificultades económicas o familiares obligan a incorporarse tempranamente al trabajo; en otros, la causa es más profunda: los jóvenes no perciben que la educación les abra oportunidades reales de progreso. El salario esperado es precario.
Esta situación obliga a replantear el papel de la escuela. Además de transmitir conocimientos, debe convertirse en un espacio capaz de desarrollar competencias útiles para la vida, fortalecer el proyecto personal de cada estudiante y ofrecer mayores vínculos con el mundo laboral. Cuando los jóvenes comprenden que estudiar mejora efectivamente sus posibilidades de empleo, emprendimiento y movilidad social, aumenta su motivación para permanecer en las aulas. Si no es así, buscan su mejoría en otros ámbitos.
En este contexto, el programa PREPARA representa una oportunidad para quienes necesitan estudiar mientras trabajan. La actualización reciente de su currículo y las mejoras introducidas en las condiciones laborales de sus docentes constituyen avances importantes. Sin embargo, el programa todavía no recupera la matrícula previa a la pandemia. Esta realidad merece una investigación específica para comprender por qué una parte importante de la juventud ha reducido su interés por continuar estudios formales.
El segundo gran desafío es mejorar la calidad de los aprendizajes. La preocupación más recurrente es que muchos estudiantes terminan cada grado sin dominar las competencias previstas en el currículo. Las mayores debilidades continúan concentrándose en comprensión lectora y matemática, precisamente las capacidades que sustentan el aprendizaje de todas las demás disciplinas.
Parte del problema reside en un currículo excesivamente amplio y sobrecargado de contenidos. Con frecuencia se intenta enseñar demasiados temas sin garantizar que los estudiantes consoliden los aprendizajes esenciales. Durante los primeros años de escolaridad la prioridad debe ser que todos los niños aprendan a leer, escribir, comprender textos y desarrollar el pensamiento lógico-matemático. Estas competencias constituyen la base sobre la cual pueden construirse posteriormente los demás conocimientos científicos, tecnológicos, sociales y humanísticos.
Naturalmente, alcanzar estos objetivos exige docentes bien preparados y comprometidos. El Ministerio de Educación, a través del INAFOCAM, ha incrementado la inversión en programas de formación continua, reconociendo que el fortalecimiento profesional del magisterio es una condición indispensable para mejorar la enseñanza. Sin embargo, la evidencia demuestra que la capacitación, por sí sola, no garantiza mejores resultados. Su impacto depende de que exista acompañamiento pedagógico, evaluación permanente y apoyo efectivo dentro de los centros educativos y consecuencias por los bajos resultados.
El liderazgo de los directores de centros adquiere una importancia decisiva. Su función no debe limitarse a la administración del plantel, sino orientarse principalmente al seguimiento del proceso de enseñanza, al acompañamiento de los docentes y al análisis permanente de los resultados de aprendizaje. Del mismo modo, la participación de las familias constituye un factor indispensable para fortalecer la responsabilidad compartida sobre la educación de los niños y adolescentes. Sin ellas los docentes tienen mayores dificultades para realizar su trabajo.
Los docentes también necesitan disponer de recursos didácticos suficientes y de calidad. Libros de texto, bibliotecas escolares, laboratorios de ciencias, recursos tecnológicos y plataformas digitales son herramientas que enriquecen el aprendizaje cuando forman parte de una estrategia pedagógica coherente. La inversión en estos recursos debe ir acompañada de mecanismos que aseguren su utilización efectiva en las aulas.
El Plan Horizonte 2034 ofrece una oportunidad para concentrar los esfuerzos nacionales en aquellas políticas que realmente producen impacto. Es un plan consensuado con todos los sectores sociales Su éxito dependerá menos de la formulación de nuevos objetivos que de la capacidad institucional para ejecutarlos con continuidad, medir los resultados y corregir oportunamente las deficiencias.
La educación dominicana necesita estabilidad en sus prioridades y una cultura de rendición de cuentas basada en evidencias.
El informe IDEC 2025 reafirma que el camino está claramente definido. Ahora corresponde mantener el compromiso político y social para convertir esas prioridades en mejoras concretas dentro de las aulas.
Solo mediante una implementación consistente, centrada en los aprendizajes fundamentales y respaldada por una gestión eficiente, será posible que la educación dominicana se convierta en el principal motor del desarrollo económico, la equidad social y la formación de ciudadanos capaces de enfrentar los desafíos del presente
¿Qué falta?
La unificación o nueva nueva gobernanza del sistema educativo acorde a lo dispuesto por el decreto 309 26 del Presidente Abinader, sobre lo cual existía un consenso preestablecido, el fortalecimiento de la investigación, la ciencia y la tecnología, la consolidación de los mecanismos de aseguramienro de la calidad educativa, preferentemente por una agencia externa autónoma creada al efecto y la incorporación masiva de la IA en los procesos de aprendizaje, temas que impactan principalmente a la universidad.