En educación: histórica y dolorosa realidad

Una propuesta para reducir el fracaso escolar

La disciplina escolar como motor de autoestima. (fuente externa)

Históricamente, al finalizar cada año escolar en nuestro país, los profesores, sobre todo los de escuelas públicas, tienen que enfrentarse a la dolorosa realidad de entregar a muchos de sus estudiantes un boletín de calificaciones plagado de números rojos, o sus equivalentes en letras, resultado del bajo rendimiento escolar que tuvieron debido a la indisciplina generalizada que les caracterizó a lo largo de los nueve meses en que cursaron sus grados. Con la esperanza de que las autoridades del Gobierno en el Ministerio de Educación, estimulen la voluntad política que deben tener y adopten una postura interesada en ponerle punto final  a tan lamentable situación, les hacemos la siguiente propuesta, -la cual no hay por qué dudar-, concitará también el interés del magisterio nacional y de su gremio, la Asociación Dominicana de Profesores-ADP-.

Proponemos, que en el transcurso de los primeros tres meses de cada año escolar, a partir del próximo 2026/27, los profesores, encabezados por el Dpto. de Psicología y la Dirección en cada escuela, identifiquen en los cursos a los alumnos que tengan comportamientos que contravengan su condición de auténticos estudiantes, como son inasistencia, impuntualidad, distracción y travesuras recurrentes, irresponsabilidad en la realización y entrega de tareas, poca o ninguna participación en la dinámica de las clases y bajo rendimiento en su aprendizaje, y formalicen listados de los estudiantes que se hallen en esas situaciones, a los fines de que todos los maestros y maestras que les impartan clases los conozcan bien, y se enfoquen, con apoyo de Dpto. de psicología y la Dirección, y la participación de las familias en transformarlos en estudiantes disciplinados, entusiasmados y responsables, capaces de obtener buenas calificaciones. De esta manera ningún  alumno estará marginado en su curso, y ya no habrá lugar para la frustración entre los estudiantes; con todo lo cual disminuirán también las deserciones que suceden principalmente, como culminación del  tan funesto fracaso escolar.

La puesta en ejecución y cumplimiento de esta iniciativa beneficiará de múltiples formas a la comunidad educativa nacional, y por ende a toda la sociedad dominicana en diversos aspectos.

Los primeros y más beneficiados serán los estudiantes -como tiene que ser-, que experimentarán cambios positivos en sus aptitudes y conductas, que les llevarán necesariamente a elevar su autoestima, la confianza en si mismos y el interés por los estudios, y consecuentemente, su rendimiento escolar y formación.

También se beneficiarán enormemente los maestros y maestras, quienes cultivarán más y mejor su desempeño y verán fortalecidos su protagonismo y liderazgo en su escuela, y en el corto plazo ya no tendrán que lidiar continuamente con las conductas inadecuadas y contraproducentes de sus alumnos; y éstos, a su vez, más temprano que tarde sabrán  valorar de manera positiva a sus profesores y a la escuela por lo que han hecho ellos.

Por su parte, las familias de aquellos estudiantes con problemas también se sentirán agradecidas y satisfechas, y reconfortadas cuando vean a sus hijos e hijas mejorar sus calificaciones y noten que están más aplicados en sus estudios; y serán conscientes de que es el resultado del esfuerzo y trabajo en equipo de su centro educativo.

Se puede tener la seguridad de que la aplicación firme y decidida de esta medida por parte de las autoridades educativas en todo el país, impactará de manera directa, positiva e inmediata a todo el ecosistema educativo nacional,  revistiéndolo de un mejor carácter y racionalidad.