Un monorriel rentable no significa que sea la mejor alternativa
El análisis costo-beneficio examinado puede respaldar la rentabilidad del proyecto bajo determinadas hipótesis. No demuestra que la tecnología elegida sea la que produce el mayor beneficio social neto
Este artículo forma parte de la serie derivada de la auditoría de los estudios previos incorporados al expediente de planificación y contratación del Monorriel de Santo Domingo. La documentación examinada fue suministrada por el Ministerio de Hacienda y Economía en respuesta a los requerimientos formulados por el ingeniero Mariano Germán dentro del expediente originado por su recurso ante la Dirección General de Contrataciones Públicas —DGCP—.
El recurso procura que una inversión pública de esta magnitud se someta a las reglas de planificación, evaluación y contratación que protegen el interés general. La auditoría de la documentación y de los estudios previos suministrados ha permitido identificar deficiencias concretas que afectan la solidez de la decisión adoptada. Corresponde ahora a la Dirección General de Contrataciones Públicas —DGCP— valorar estos hallazgos y adoptar las medidas necesarias para restablecer el rigor, la transparencia y la legalidad exigibles.
Santo Domingo necesita urgentemente transporte masivo. Los atascos condicionan la vida cotidiana y la oferta pública no disuade a muchos ciudadanos de utilizar el vehículo privado. Cualquier intervención razonable producirá beneficios frente a no hacer nada. La pregunta decisiva es otra: ¿por qué introducir una nueva tecnología en vez de ampliar el metro ya implantado?
El Anexo 7 contiene un análisis socioeconómico del monorriel ya seleccionado, pero fue suministrado únicamente en formato PDF, sin el modelo electrónico original ni sus fórmulas y vínculos. Para comprobar sus resultados se elaboró un libro de cálculo en Excel —el libro de auditoría— que transcribe y reconstruye el flujo económico visible en el documento. A partir de esos datos pudo reproducirse una tasa interna de retorno económico de 10.55 %, compatible por redondeo con el 11 % publicado, y calcularse un Valor Actual Neto Económico —VANE— aproximado de USD 268.4 millones con la tasa social de descuento utilizada en el estudio. Dicho sencillamente, al expresar en valores de hoy los costos y beneficios futuros incluidos en el flujo publicado, el resultado es positivo.
La imagen más sencilla es la de cuatro caminos posibles. Calcular únicamente que uno conduce a un destino mejor que quedarse inmóvil no demuestra que sea el camino más corto, seguro o económico. Un VANE positivo dice que, bajo las hipótesis adoptadas, el monorriel supera la situación sin proyecto. No dice que produzca más bienestar que el metro, el tram-tren o el tren de cercanías.
La Nota Técnica III auditó el análisis multicriterio utilizado en 2025 para comparar el monorriel, el metro, el tram-tren y el tren de cercanías. Para ello se elaboró un libro de cálculo que reconstruyó la matriz con las puntuaciones y ponderaciones visibles y desarrolló una prueba de robustez mediante 36 combinaciones de demanda, frecuencia del monorriel y peso asignado al criterio de capacidad. En todas las combinaciones ensayadas, el metro ocupó el primer lugar y el monorriel no ganó ninguna. Estos resultados no constituyen un nuevo estudio de selección tecnológica, pero demuestran que, dentro del dominio analizado, la decisión favorable al monorriel no era robusta.
Después de esa selección discutible, el Anexo 7 calculó el costo-beneficio de una sola opción: el monorriel. Así se cerró el círculo sin realizar la prueba económica fundamental. No existe un VANE comparable para cada tecnología, ni una evaluación homogénea de inversión, operación, mantenimiento, reposiciones, ampliaciones, valor residual, capacidad y calidad de servicio.
No se trata de una exigencia inventada por la auditoría. La Ley 498-06 integra la evaluación económica y social en la preinversión y exige eficiencia en la asignación de recursos. El Decreto 493-07 dispone analizar varias alternativas. Las Normas Técnicas y la Guía Metodológica General dominicanas, en consonancia con las mejores prácticas internacionales, exigen comparar sobre bases comunes y seleccionar la opción que utilice mejor los recursos sociales.
Si las alternativas ofrecen resultados equivalentes, procede comparar el mínimo costo, el costo-efectividad o el costo anual equivalente. Si difieren en capacidad, demanda, tiempos, cobertura, calidad o externalidades, deben valorarse esas diferencias y calcularse flujos económicos comparables. El análisis multicriterio puede incorporar factores no monetizables, pero jamás sustituye la comparación de los costos y beneficios sociales que sí pueden medirse.
La comparación era todavía más necesaria frente al metro. Santo Domingo dispone de dos líneas, experiencia operativa, centro de control, talleres y cocheras. Ampliarlo puede reforzar el efecto red y aprovechar activos existentes. Implantar el monorriel exige otra plataforma tecnológica, con sistemas, mantenimiento, repuestos y aprendizaje propios. Ignorar esas sinergias y duplicidades excluye una parte esencial del costo real.
El análisis socioeconómico examinado no demuestra que el monorriel maximice el beneficio social neto. Evalúa la alternativa previamente escogida, omite la comparación económica exigible y pretende que la rentabilidad individual cierre un debate que nunca se realizó con rigor. Esa insuficiencia contradice el propósito de la normativa dominicana y se aparta de las metodologías internacionales de evaluación de inversiones.
Una obra puede ser rentable y, aun así, constituir una elección inferior. En mi criterio técnico, la integración, capacidad e infraestructura existente colocaban al metro en una posición que exigía una comparación seria. El expediente no la ofrece. No basta demostrar que el monorriel funciona: correspondía demostrar que era mejor para Santo Domingo.
Este texto pertenece a la serie sobre la auditoría del expediente del Monorriel de Santo Domingo.