Japón y América Latina y el Caribe: más fuertes y prósperos juntos

La política exterior japonesa prioriza una asociación más estrecha con América Latina y el Caribe

Japón apuesta por fortalecer sus vínculos con América Latina mediante una agenda de desarrollo y comercio. (Fuente externa)

Vivimos actualmente en una época de incertidumbre y cambios. El orden internacional basado en valores y principios como la libertad, la democracia y el Estado de derecho se muestra inestable y, tal y como demuestran la invasión de Ucrania por parte de Rusia y los acontecimientos en torno a Irán incluida la situación del estrecho de Ormuz, una crisis en una región concreta tiene un gran impacto en la seguridad y la economía a escala mundial.

También se han multiplicado los casos en que las políticas y prácticas no orientadas al mercado, así como la presión económica ejercida por algunos países, socavan el crecimiento económico sostenible de otros, su autonomía en la toma de decisiones políticas y un entorno de competencia justa en la comunidad internacional. Además, la innovación tecnológica acelerada, encabezada por la inteligencia artificial, si bien ofrece nuevas oportunidades, también propicia la expansión de la guerra cognitiva y se ha convertido en un factor que debilita los cimientos de la democracia. El cambio climático está provocando que fenómenos meteorológicos extremos —como lluvias torrenciales, sequías y huracanes— se intensifiquen y se produzcan con mayor frecuencia en todo el mundo, lo que amenaza la vida y los medios de subsistencia de las personas.

Hasta ahora, Japón ha mantenido como visión de su política exterior el «Indo-Pacífico libre y abierto (FOIP)», basado en los principios de la «libertad», la «apertura», la «diversidad», la «inclusión» y el «Estado de derecho». Japón presentó en mayo de este año una versión evolucionada del FOIP como nueva propuesta para que Japón supere esta era de incertidumbre y transformación junto con otros países. Los principios en los que se basa Japón siguen siendo los mismos.

Desde su independencia, que se remonta a principios del siglo XIX, los países de América Latina y el Caribe han perseguido la autonomía y el desarrollo, promoviendo la democracia y el libre comercio y, asimismo han acumulado esfuerzos para lograr una sociedad más «inclusiva», valorando la maravillosa «diversidad» forjada por la historia, la cultura y el entorno natural de la región. Además, en el contexto internacional actual, son actores que asumen un papel fundamental como defensores del orden internacional y del «Estado de derecho». La orientación que han mostrado muchos de estos países de América Latina y del Caribe coincide plenamente con los principios a los que da prioridad la diplomacia japonesa, con los que existe una profunda resonancia.

Y ahora que estos principios se enfrentan a una prueba sin precedentes, resulta aún más importante que Japón y los países de América Latina y del Caribe, que comparten valores y principios y han cultivado una sólida amistad, colaboren estrechamente para mantener y reforzar el orden internacional libre y abierto basado en el Estado de derecho.

Japón, junto con América Latina y el Caribe, está decidido a defender este orden internacional con firmeza. Basándonos en una cierta previsibilidad y estabilidad que dicho orden nos proporciona, aspiramos a ser más fuertes y prósperos juntos, tomando como pilares los tres puntos siguientes.

[Actualización de la posición de nuestro país como socio tradicional y de confianza]

En primer lugar, Japón actualizará y consolidará aún más la relación de confianza tradicional que mantiene con los países de América Latina y el Caribe. Japón y América Latina y el Caribe han forjado, más allá de la distancia geográfica, una relación de confianza inquebrantable a lo largo de muchos años. No es exagerado afirmar que Japón es el país de Asia que mantiene relaciones diplomáticas más duraderas con los países de América Latina y el Caribe. Esa relación se ha fortalecido gracias al respeto mutuo y al diálogo constante.

El pilar más importante que sustenta esta relación es la presencia de las comunidades Nikkei (inmigrantes japoneses y sus descendientes). Las personas Nikkei que desarrollan su actividad en diversas regiones de América Latina y el Caribe constituyen un puente irreemplazable entre Japón y esta región y, al mismo tiempo que han contribuido de manera significativa como miembros de las sociedades locales al desarrollo de cada país en una amplia gama de ámbitos. De cara al futuro, apoyaremos la transmisión de la identidad de Nikkei a las generaciones más jóvenes, ampliaremos aún más el intercambio con nuevos Japonófilos y personas interesadas en Japón, y desarrollaremos vínculos humanos que trasciendan las generaciones.

Otro punto fuerte de Japón es la cooperación para el desarrollo adaptada a la realidad y las necesidades de cada país. En los países que se enfrentan a la gestión de la inmigración irregular y el retorno de migrantes, o que luchan por corregir las desigualdades, impulsamos la creación de oportunidades mediante la promoción industrial y la formación de personal. A los pequeños países insulares que se enfrentan a retos de desarrollo específicos, como los efectos del cambio climático, les ofrecemos soluciones basadas en tecnologías de punta, aprovechando también los conocimientos de las empresas. A los países que se ven obligados a hacer frente a una urbanización y un envejecimiento de la población acelerados, les compartimos los conocimientos basados en nuestra propia experiencia como país pionero en esos retos. En los países que sufren el contrabando de drogas y el deterioro de la seguridad, trabajamos juntos para reforzar las medidas de lucha contra estos problemas, en coordinación con las organizaciones internacionales.

Japón ha abordado hasta ahora con seriedad una amplia variedad de retos y ha prestado un apoyo flexible y sincero de forma continuada. De cara al futuro, aprovechando los conocimientos en materia de cooperación para el desarrollo y los marcos de colaboración público-privada adquiridos a lo largo de muchos años de experiencia, como «socio de confianza» de los países de América Latina el Caribe, contribuiremos a la resolución de los retos de cada país y a su desarrollo sostenible, al tiempo que impulsaremos una cooperación que conduzca a la prosperidad tanto de Japón como de América Latina y el Caribe.

[Medidas concretas y rápidas para reforzar las relaciones económicas]

En segundo lugar, Japón adoptará con rapidez medidas concretas, especialmente en el ámbito económico, con el fin de que tanto Japón como América Latina y el Caribe se fortalezcan y prosperen.

Para hacer realidad la estabilidad y la prosperidad en una época de incertidumbre y transformación, son indispensables la «autonomía» y la «resiliencia» que permitan decidir el propio destino con nuestras propias manos. En el FOIP actualizado, estas medidas se consideran prioritarias. Al mismo tiempo, es importante evitar la dependencia excesiva de un socio concreto y ampliar las opciones mediante una colaboración multilateral con diversos socios.

La cooperación entre Japón y América Latina y el Caribe entraña un gran potencial y un sinfín de posibilidades. América Latina y el Caribe es una región dotada de recursos que sustentan el crecimiento sostenible de la economía mundial, entre los que destacan los minerales críticos y la energía, mientras que Japón cuenta con un historial de contribuciones a la construcción de cadenas de suministro transparentes, resilientes y fiables, en colaboración con los países de esta región. Japón y América Latina y el Caribe deben ampliar las fronteras de la cooperación al ámbito de la seguridad económica, basándose en las relaciones de cooperación existentes, y desarrollar aún más la asociación económica para apoyarse mutuamente en el crecimiento sostenible.

Para impulsar la asociación económica, la importancia de ampliar los acuerdos de asociación económica (AAE) es indiscutible. Además de mantener y reforzar los marcos existentes, nos proponemos lograr la ampliación estratégica del CPTPP («el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico») y la firma de nuevos acuerdos de asociación económica, como el del Mercosur. Los AAE no solo sirven para fortalecer las relaciones comerciales, sino que también funcionan como mecanismos para garantizar la estabilidad jurídica en cada país. La existencia de los AAE promoverá aún más la inversión de las empresas japonesas en América Latina y el Caribe, la creación de empleo, la formación de personal y la transferencia de tecnología.

También avanzaremos en la colaboración en el ámbito del desarrollo de infraestructura para mejorar la conectividad de la región. En julio del año pasado, Japón puso en marcha la «Public-Private Platform of Latin American and the Caribbean Infrastructure Development Alliance (PLACIDA)». Aprovechando los conocimientos de las empresas japonesas, contribuiremos a la construcción de infraestructura de alta calidad.

Además, existe un amplio margen de cooperación en ámbitos de vanguardia como la tecnología digital, la ciberseguridad, la inteligencia artificial, el espacio y las energías limpias. Estos no solo son sectores en crecimiento, sino que constituyen la base para resolver los retos sociales, modernizar la industria y respaldar la competitividad en el futuro. Al mismo tiempo, estas tecnologías de punta pueden tener impactos graves en toda la comunidad internacional si se cometen errores en su desarrollo. Profundizaremos en la colaboración con los países de América Latina y el Caribe para garantizar que el desarrollo tecnológico siga una trayectoria adecuada y se convierta en un motor de crecimiento para las próximas generaciones.

[Fortalecimiento de la colaboración como actor responsable ante la comunidad internacional]

Por último, Japón, en su calidad de actor responsable ante la comunidad internacional, reforzará su colaboración con los países de América Latina y del Caribe para hacer frente a los retos a escala mundial y fortalecer la gobernanza global.. Los ámbitos de cooperación para lograrlo son muy variados. Ante la creciente incertidumbre en la comunidad internacional, emitiremos conjuntamente mensajes constructivos basados en una percepción equilibrada de la situación internacional y regional, a la vez que profundizaremos nuestra colaboración como socios responsables y en términos de igualdad a la hora de abordar los retos de la comunidad internacional, como el cambio climático, los océanos, la prevención de desastres, el desarme y la no proliferación.

Asimismo, es fundamental mantener y reforzar el multilateralismo y la gobernanza global, con las Naciones Unidas como eje central. La reforma de las Naciones Unidas que incluye la del Consejo de Seguridad para reforzar la autoridad y la eficacia de la organización es una cuestión urgente que ya no puede posponerse. Además, en las iniciativas de mediación para la resolución pacífica de conflictos mediante el diálogo y la diplomacia, deseamos colaborar estrechamente, aprovechando la experiencia y los conocimientos acumulados por la región de América Latina y el Caribe.

Precisamente porque somos aliados que compartimos principios como la «libertad», la «apertura», la «diversidad», la «inclusión» y el «Estado de derecho», tenemos un papel que desempeñar juntos en la comunidad internacional. Japón, como socio estratégico, está preparado para colaborar con los países de América Latina y el Caribe con el fin de construir la estabilidad y la prosperidad de la comunidad internacional. Japón recorrerá ese camino junto con los países de América Latina y el Caribe.

Ministro de Asuntos Exteriores del Japón