La lucha de la clase media en el contexto actual

El mercado laboral dominicano en cifras

Empleo tradicional y empleo tecnológico (generada con IA)

Todo dominicano conoce las dificultades del día a día para desenvolverse y mantener un nivel de vida digno en una sociedad cada vez más compleja. El tránsito a todas horas, las compras diarias y semanales, el costo de la energía eléctrica, los precios de los combustibles, el pago de los servicios básicos, el calor y la variabilidad del clima, los problemas de salud y hasta los ruidos y “musicones” de los fines de semana forman parte de una realidad cotidiana que, en muchos casos, trasciende las decisiones de los gobiernos de turno.

Para la clase media, sin embargo, existe una preocupación adicional: la creciente dificultad para conservar el poder adquisitivo y la estabilidad laboral. La llamada clase media vive sometida a una presión permanente entre ingresos que no siempre crecen al ritmo de sus necesidades y gastos que se multiplican. A ello se agrega el temor de perder el empleo y no encontrar rápidamente una nueva ocupación con una remuneración equivalente.

Indicador laboral2023202420252026
Ocupados˜ 4.79 millones*˜ 4.98 millones*˜ 5.12 millones**5.24 millones*
Variación del empleoRecuperaciónExpansiónMayor demanda de profesionalesExpansión con fuerte componente informal
Informalidad54.1 %
Desempleo abierto5.0 %
Tendencia predominanteRecuperaciónExpansiónProfesionalizaciónExpansión informal

*Promedios anuales.
**Estimación a partir de la población ocupada reportada por el BCRD.
***Variación interanual o dato del primer trimestre, según corresponda.
Fuente: Banco Central de la República Dominicana, ENCFT y Boletines del Mercado Laboral.

Pero aquí aparece una dificultad conceptual importante. “Empleo tecnológico” no es una categoría estadística equivalente a “empleo tradicional”. Un programador, un analista de datos, un especialista en ciberseguridad o un profesional de inteligencia artificial pertenecen claramente al universo tecnológico; pero un contador, un médico, un ingeniero, un profesor o un abogado también pueden desempeñar actualmente su trabajo utilizando intensivamente herramientas digitales y de inteligencia artificial.

Por esta razón, una mejor forma de observar la transformación es analizar el sector de Información y comunicaciones y, paralelamente, la exposición de las diferentes ocupaciones a las nuevas tecnologías.

La Oficina Nacional de Estadística (ONE) dispone actualmente de información específica para el sector de Información y comunicaciones correspondiente a los años fiscales 2023 y 2024, a través de la ENAE 2025. Esta información comprende empleo, remuneraciones, ingresos y otras variables de las empresas formales de 16 empleados o más. La ONE también había identificado previamente que, dentro de este sector, el empleo femenino representaba 37.7 %, mientras que el masculino alcanzaba 62.3 %. (Gob Dominicana)

Un dato particularmente revelador es que en 2024 las empresas de Información y comunicaciones registraron la mayor proporción de empresas con vacantes, con 93.9 %, por encima de los demás sectores analizados por la ENAE. Esto constituye una señal de que la economía dominicana está demandando capacidades digitales y técnicas que no siempre están disponibles en cantidad suficiente. (Gob Dominicana)

El Banco Mundial también ha advertido sobre esta brecha. En República Dominicana, aproximadamente 40 % de los empleadores reportan dificultades para cubrir vacantes debido a la falta de competencias técnicas o experiencia laboral. Al mismo tiempo, solamente alrededor de 10 % de los trabajadores utiliza intensivamente herramientas digitales, mientras que cerca de 13 % participa en alguna modalidad de trabajo mediante plataformas digitales. (Banco Mundial)

La inteligencia artificial cambia la naturaleza del trabajo

El debate actual no debería centrarse exclusivamente en cuántos empleos desaparecerán, sino en cuántos empleos cambiarán de naturaleza y cuáles serán las nuevas competencias necesarias para desempeñarlos.

La OIT estima que aproximadamente uno de cada cuatro trabajadores del mundo se encuentra en una ocupación con algún grado de exposición a la inteligencia artificial generativa. Sin embargo, la conclusión más importante del organismo internacional es que la transformación de los puestos de trabajo parece, por ahora, mucho más probable que su desaparición completa. Apenas 3.3 % del empleo mundial se encuentra en la categoría de mayor exposición a la automatización generativa. (Organización Internacional del Trabajo)

En América Latina y el Caribe, entre 26 % y 38 % de los empleos podrían estar expuestos a la inteligencia artificial generativa. De ese conjunto, entre 8 % y 14 % podría experimentar mejoras de productividad mediante la tecnología, mientras que entre 2 % y 5 % de los empleos enfrenta un potencial de automatización completa. El efecto, por tanto, no es exclusivamente destructivo: una parte importante del cambio consiste en complementar las capacidades humanas con herramientas digitales. (Organización Internacional del Trabajo)

El problema consiste en que los beneficios de esta transformación no se distribuyen automáticamente de manera equitativa. Los trabajadores con mayor educación, acceso tecnológico y capacidad para utilizar inteligencia artificial tienen mejores posibilidades de aumentar su productividad y sus ingresos. Los trabajadores con menor calificación, en cambio, pueden quedar atrapados en actividades de baja productividad y bajos salarios.

Esta situación puede ampliar la brecha dentro de la propia clase media. Un profesional que domine inteligencia artificial, análisis de datos, automatización, programación o herramientas digitales puede aumentar considerablemente su productividad. Otro profesional con una formación similar, pero sin esas competencias, puede ver reducido el valor relativo de sus conocimientos.

De ahí que la verdadera división laboral del futuro no necesariamente será entre trabajadores tecnológicos y no tecnológicos, sino entre trabajadores capaces de trabajar con tecnología y trabajadores que no tengan acceso, conocimientos o posibilidades de adaptación a ella.

El riesgo para la clase media

La clase media enfrenta así una doble presión. Por un lado, debe soportar el aumento de los costos de vida; por otro, necesita invertir continuamente en educación y capacitación para conservar su posición en el mercado laboral.

A partir de la Gran Recesión de 2008, el debate internacional sobre desigualdad se ha concentrado, entre otros aspectos, en la política tributaria, la distribución del ingreso, la protección social y el fortalecimiento de los salarios. La transformación tecnológica añade ahora una nueva dimensión al problema: la posibilidad de que la productividad aumente más rápidamente que la remuneración de determinados grupos de trabajadores.

La creciente concentración del ingreso tampoco puede explicarse exclusivamente por la tecnología. La globalización, los cambios en la estructura productiva, la disminución de la sindicalización en numerosos países, las diferencias educativas, la concentración empresarial y las políticas fiscales también desempeñan un papel importante.

En este contexto, la preocupación por el denominado “vaciamiento de la clase media” adquiere mayor relevancia. Cuando desaparecen puestos de calificación intermedia y se crean simultáneamente empleos de alta y baja calificación, aumenta la polarización del mercado laboral. El trabajador altamente preparado puede beneficiarse de la nueva economía, mientras que quienes carecen de las competencias necesarias pueden terminar en ocupaciones informales o de menor productividad.

Esto también puede contribuir a una forma de desindustrialización prematura en las economías de ingresos medios. Si la automatización y la inteligencia artificial permiten producir con menos trabajadores antes de que los países hayan alcanzado niveles elevados de industrialización, la tradicional transición desde la agricultura hacia la manufactura podría perder parte de su capacidad para generar empleos masivos de ingresos medios.

La preocupación es particularmente importante para República Dominicana, donde la economía ha logrado avances significativos en servicios, turismo, zonas francas, comercio y actividades financieras, pero mantiene una elevada informalidad. El desafío consiste en que la transformación tecnológica no termine creando una economía con una pequeña élite de trabajadores altamente productivos y una gran masa de trabajadores informales o de baja productividad.

El autor es economista.