El país se construye también desde la empresa

Protección ambiental y turismo responsable, la lección de Grupo Puntacana

Uno de los escritores invitados lee poesía antes algunos estudiantes. (Cedida por Grupo Puntacana.)

Hay empresas que se instalan en un territorio y hay empresas que se comprometen con él. Grupo Puntacana pertenece a las segundas. Cuando decidió levantar un destino turístico de clase mundial en La Altagracia, entendió que no podía crecer solo: debía apoyar el desarrollo de la región, su gente y cuidar su entorno. Esa convicción no es una moda ni una estrategia de imagen. Nació con la empresa y, desde entonces, ha reflejado el amor por el país, las creencias y los valores de sus fundadores.

A través de la Fundación Puntacana, esa visión se convirtió en obras. En educación, el Puntacana International School ofrece formación multicultural-bilingüe desde el año 2000, y el Politécnico Ann y Ted Kheel, desde 2004, forma técnicos para el sector turístico. El Centro Educativo Caracolí y la nueva escuela pública primaria Minerva Mirabal Reyes, acordada con el Ministerio de Educación en el sector Las Dos Jardas de Verón, abren puertas a niños y jóvenes de todo el destino turístico. 

En salud, el Centro Pediátrico Oscar de la Renta brinda desde 2017 atención primaria infantil en la región Este, y el Centro de la Diversidad Infantil Puntacana, desde 2020,  lleva atención especializada a niños especiales que antes debían viajar con sus padres a otras ciudades. A ello se suma, ahora, el espectacular Centro Cultural Rainieri y, en adición, numerosas iniciativas en vivienda,  deporte, emprendimiento y seguridad, etc., con impacto en toda la geografía de la provincia y más allá.

El compromiso ambiental camina al mismo paso: conservación de especies en peligro, restauración de arrecifes de coral y reciclaje, innovación para control del  sargazo son solo algunos ejemplos. Estos esfuerzos han sido reconocidos en escenarios nacionales e internacionales, generando la visita de ministros de Turismo de las Américas para  conocer modelos de sostenibilidad ambiental. 

La propia tierra lo reconoció: el Ayuntamiento de Higüey declaró a Frank Rainieri, Hijo Meritorio, por su compromiso social y su aporte al desarrollo de la provincia.

Ahora la pregunta es para el empresariado en general.  El Estado, a pesar de todos sus esfuerzos, no puede ni debe cargar solo con el desarrollo. Las necesidades de escuelas, salud, empleo calificado,  protección de los recursos naturales, etc., superan lo que el presupuesto público alcanza a cubrir. Ahí está el espacio de la empresa privada: complementar, sumar y multiplicar, en alianza con el Estado y la sociedad civil.

Y no es caridad; es inteligencia. Una comunidad educada produce talento. Una población sana produce estabilidad. Un ecosistema protegido preserva el activo del que dependen muchos negocios. La empresa que invierte en su entorno invierte en su propio futuro.

Empleadores de todos los sectores tienen en Grupo Puntacana un ejemplo a emular. El desarrollo de la República Dominicana no se construirá solo desde el Gobierno: se construirá también desde cada empresa que decida dejar huella. La pregunta ya no es si podemos permitírnoslo, sino cuánto nos costará no hacerlo y si las empresas están dispuestas a accionar en lugar de teorizar.