El Monorriel
Sacar vehículos de las calles ofreciendo alternativas de transporte es la única solución
El anuncio del monorriel de Santo Domingo es una buena noticia. La saturación de las vías y el crecimiento sostenido del parque vehicular nos ha vencido. Nadie rebatiría que la movilidad, o más bien la dificultad de moverse por la ciudad, es uno de los principales problemas de la vida diaria. Con consecuencias de productividad, medioambientales y de salud mental. Celebramos el éxito de las autoferias como si fueran una buena noticia. Y controlar los desmanes de los motoristas no está en ninguna agenda.
Vendrán todas las críticas de la oposición -razonadas o no-, o de los que defendían otra solución o las pataletas de los perdieron un buen contrato. Pero es indiscutible que sacar vehículos de las calles ofreciendo alternativas de transporte más limpias y ágiles es la única estrategia que nos permitirá recuperar parte de la calidad de vida perdida. Faltan parqueos pero por encima de todo, sobran carros.
El monorriel ofrece transitar 11 kilómetros en 18 minutos uniendo el Distrito Nacional y Santo Domingo Este. Puede llegar a trasportar 30,000 pasajeros por hora por sentido. La estación central se ubicará en el Centro Olímpico y el recorrido llegará hasta el Puente Juan Carlos I en la Avenida de las Américas.
La ciudad de los quince minutos, esa promesa de urbanistas soñadores, no es una posibilidad hoy en Santo Domingo. El flujo de vehículos que llegan de SD Este, SD Oeste o SD Norte al Distrito Nacional confirman que hoy por hoy la centralización de los servicios y los puestos de trabajo exigen demasiados desplazamientos.
El proyecto está pensado contando con aspectos cruciales: integración del comercio local, espacios públicos bajo el viaducto, el drenaje y una ciclovía . (Esto último es muy aplaudible en teoría pero experiencias anteriores avisan de que desplazarse en bicicleta por Santo Domingo no levanta pasiones…)