Perdidos en el mall
De Blue Mall a Sambil: la odisea cotidiana de encontrar el vehículo
Es posible –incluso probable- que usted se haya perdido alguna vez en el parqueo de una plaza comercial. La primera pista para entender que está entrando en un laberinto son los guardias apostados en las curvas.
Si un parking necesita guías de montaña repartidos en los niveles subterráneos es que el problema no es usted. Esto aplica para Blue Mall y para el intrincado parking del Embassy Suites by Hilton, nombre muy pomposo para un parqueo de entrada difícil y salida peligrosa. El de Dowtown tampoco ganaría un premio de diseño. Quizá es la combinación de centro comercial, oficinas y hotel la que los convierte en un puzzle de planos.
¿Va a Sambil? No olvide llevar un kit de supervivencia. Por lo menos agua. Deberían cambiar el armario de objetos perdidos por la estancia de conductores extraviados. Bella Vista Mall lo solucionó muy bien: por donde se entra no se sale. Amplios carriles sin carros de frente. En Acrópolis las indicaciones transportan a una jugada de Jumanji. Por número. Por color. Por letra. Por continente. Por animal. Algo así como… ¿Dónde dejaste el carro? “En el nivel - 3. F. África. Naranja. Jirafa.“ En cambio el parqueo de Ikea es de lo más sensato. De hecho es el único punto de toda la tienda del que usted sabe cómo salir.
En algunos centros médicos son necesarios escuadra, cartabón y compás para parquear. Entrar o salir requiere de finas habilidades al volante, carro pequeño y que su esposo no sea el copiloto.
¿Existe algún diploma en diseño de parqueos para los arquitectos? ¡Debería! Un posgrado que califique el sentido común además del aprovechamiento de centímetros. (Y no, si se pierde en el parqueo de un mall o pierde el carro o se pierde el carro con usted dentro… el problema no es usted.)