Ejercicio de futuro

La pregunta del millón es ¿cómo nos vemos los dominicanos en el futuro? ¿Seremos una sociedad más organizada, más educada y más sana, o seguiremos repitiendo los errores del pasado que nos han llenado de corrupción, analfabetismo de todos los calibres y mala salud física y mental?

Cuando nuestras ciudades tengan más autos y más motocicletas, ¿podremos circular en medio del mayúsculo desorden? Cuando nadie crea en la Justicia ni en las autoridades, ¿habrá que andar en la calle con ametralladoras y carros de asalto para sobrevivir?

Cuando las demás naciones nos hayan olvidado porque ellas resolvieron sus problemas y nosotros insistimos en los nuestros, ¿vendrán turistas, inversionistas y visitantes? ¿Firmarán a nuestros jugadores las organizaciones de grandes ligas y de otros deportes, cansadas de que las engañen?

¿Habrá agua con este desperdicio? ¿Habremos decidido pagar la energía eléctrica, cuando todo lo que paguemos no alcance para comprar petróleo?

No se trata de una visión apocalíptica, ni la idea es asustar a nadie, sino llamar la atención sobre el impacto que tienen sobre nuestro futuro las decisiones que se tomen con respecto a nuestro presente.

La delincuencia de hoy puede considerarse anecdótica por algunos y la falta de pago de la energía como algo deportivo, pero si no cambiamos las conductas de hoy influirá en el futuro de manera dramática. Si queremos seguir viviendo aquí, hagamos el ejercicio.

(Esto fue publicado en julio del 2013 y el COVID-19 ha puesto frente al espejo la urgencia de este desafío.)