¿Ofreció una pela con correa Noé Camacho a Faride Fadul? ¿O le ofreció la correa para que se la diera Faride a él y demás señorías?

Unos vieron un caso más de violencia contra la mujer y defienden la primera opción como irrebatible. Los que interpretaron la escena como un gesto común en otros escenarios, nada relacionado específicamente con la violencia de género, se apuntan a la segunda.

En los parlamentos de todas las épocas y de todos los países estos intercambios “acalorados” son comunes. Resaltando por supuesto que no es en absoluto defendible ir pidiendo, ofreciendo o sazonando correazos, lo que no favorece a la lucha contra la violencia de género es sacar de contexto las cosas y frivolizar sobre el tema.

Es un asunto demasiado grave y doloroso para quitarle fuerza asumiendo que todo debe verse bajo ese prisma. Cuando todo es violencia de género... nada es violencia de género. Pasa lo mismo con los piropos. Los hay de todos los matices, intenciones. Algunos son francamente inadmisibles, ofensivos y cosifican de manera grosera a la mujer. Pero también los hay simpáticos y desde luego, bienintencionados. Hay quien ve acoso sexista en cualquier comentario y en otros países es hasta causa de despido laboral el más leve gesto. Hay diferencias.

La pregunta es ¿se hubiera quitado la correa Camacho para ofrecérsela a un diputado? ¿O solo se la quita frente a las diputadas? ¿La reacción de las redes fue proporcionada?

¿Qué nos enfada? Lo que decía Faride era mucho más interesante, importante y grave que el gesto imprudente e inoportuno de Camacho.

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