Tira puya, tira puya...
Un amigo muy querido me dijo el otro día que en el Partido de la Liberación Dominicana se están peleando entre ellos porque no tienen con quién pelear.
Pudiera ser verdad, pero creo que el conflicto es un poco más profundo.
Lo que ocurre ahora mismo en el PLD es una lucha por la supervivencia de las facciones, que traerá como consecuencia el fraccionamiento (poco probable), o el cambio de liderazgo (más probable).
Los problemas comenzaron con los pellizcos entre las tendencias de Danilo y Leonel, cuya existencia ya no pueden negar por más que se esfuercen. Luego siguió el enfrentamiento frontal, cuyo momento culminante fue la reunión del Metro Country Club.
A partir de ese momento, los campos estaban deslindados. La gente de Danilo inició una campaña para desbancar al alcalde de la capital, Roberto Salcedo.
La respuesta de la gente de Leonel, tardía por demás, fue el lanzamiento de Abel Martínez a la alcaldía de Santiago, puesto apetecido por los danilistas que tienen a Monchi Rodríguez como buque bandera.
Se dirá que en el fondo lo que se busca es una negociación: el tuyo por el mío, pero en la forma en que se han conducido hasta ahora, parece más bien una guerra de desgaste en la que el ejército con menos armas tiene que pelear con más inteligencia, lo que no ha estado haciendo hasta ahora.
Ese conflicto no va a perjudicar a Danilo, pero sí puede poner en peligro las aspiraciones de muchos en los planos bajos. No se vayan que esto se pone bueno.
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