Un gobierno con techo de cristal

El Gobierno que encabeza el presidente Danilo Medina es el primero que debiera saber que tiene techo de cristal, que no puede lanzar piedras al cielo porque son muy evidentes las fragilidades de su modo de dirigir la cosa pública.

Admitir por vía de su vocero que un alto funcionario cobra sin trabajar es clavarse el cuchillo haciendo un harakiri, porque permitiría investigar los demás casos en esas condiciones, por un lado, y por el otro, cuestionar todo el sistema de designaciones que incluye personas acusadas de delitos, familiares de funcionarios y simples activistas que por su labor política tienen una cuenta en el Presupuesto nacional.

La corrupción, de la cual forman parte estas designaciones, es el punto más débil de la gestión del presidente Medina y airearla desde lo más cercano al Primer Mandatario parece más un acto emotivo que racional.

Un gran estadista decía que gobernar es “mantener la gracia bajo la presión” y eso le faltó al Gobierno en esta última tirada. Recordarle a un opositor interno que cobra sin trabajar, obliga a hacerlo un mártir por medio de su cancelación, y peor aún, un mártir bastardo, porque no debió ser designado en primer lugar si se sabía que no tenía funciones específicas en el Estado.

El Gobierno se disparó en el pie porque es evidente que los adversarios a la reelección del Presidente están moviendo las masas peledeístas más allá de lo que resulta cómodo para los danilistas y esa presión es lo que explica la autoincriminación del Gobierno.

Es evidente que se impone una cumbre en el Partido de la Liberación Dominicana para enderezar su camino, o perderán todos en el 2020, aunque no haya oposición.

atejada@diariolibre.com