La lectura, el docente y la docencia

La lectura desarrolla el intelecto, toda vez que es una fuente valiosa de información

La lectura, entre otros conceptos, ha sido definida como la «Actividad mediante la cual una persona pasa la vista por lo escrito o impreso al tiempo que capta el valor y significado de los signos empleados…»; pero leer es mucho más que eso:

Es conocer, descubrir o desentrañar el sentido profundo presente el texto. Es descubrir ese universo semiótico que todo texto entraña. Es saber interpretar para el logro de una efectiva interpretación del texto.

Para comprender es necesario saber interpretar. Es evitar la mecanización de la lectura. Es realizar inferencias a partir de las ideas expresadas por el autor del texto. Es realizar asociaciones intertextuales. Es reinventar o reescribir el texto. Es crear a partir de la debida interpretación del texto. Es realizar la lectura de manera reflexiva. Es conversar de manera interactiva con el autor del texto.

Solo de esa manera la lectura puede proporcionarnos ese placer y esa felicidad de que nos habla Jorge Luis Borges.

¿PARA QUÉ SIRVE LA LECTURA?

La lectura, entre otros valores:

Desarrolla la competencia ortográfica. Desarrolla la competencia expresiva. Desarrolla la competencia léxica del individuo (Comprensión y uso adecuado de las palabras). Desarrolla la competencia lingüística (dominio de las estructuras de la lengua y la capacidad de usar estas estructuras en la formación de nuevos conceptos). Desarrolla la competencia cultural y la competencia lógica.

La lectura, además:

Desarrolla la competencia comunicativa. Permite adquirir y crear nuevos conocimientos. Desarrolla el intelecto, toda vez que es una fuente valiosa de información. Es un medio efectivo de recreación o esparcimiento. Desarrolla la inteligencia y personalidad del individuo. Incrementa la capacidad de observación, reflexión, análisis, crítica y comunicación. Permite conocer para comprender mejor el pensamiento ajeno y, así, ejercitar el propio. Permite utilizar mejor la lengua, teniendo los textos literarios como espejo en donde mirarse. A través de la lectura, la comprensión verbal y la expresión oral y escrita, se podrán fundamentar y afianzar.

1.     ¿POR QUÉ DEBE EL MAESTRO LEER CONSTANTEMENTE?

a)     Para mantener sus conocimientos profesionales al día o actualizados.

b)    Para desarrollar cada vez más su competencia lingüística y comunicativa.

c)     Para ampliar o ensanchar su cultura general.

d)    Para despertar en los estudiantes la pasión por la lectura y la escritura.

e)    Para desarrollar la enseñanza de manera divertida, efectiva y constructiva.

f)      Para contribuir a desarrollar en los alumnos los procesos del pensamiento lógico y crítico: comparar, asociar, criticar, etc.

g)     Para fomentar hábitos críticos y de investigación en el proceso de enseñanza.

h)    Para iniciar a los alumnos en la lectura creadora, es decir, en la manifestación, mediante la expresión oral y escrita, de su visión del mundo: sus pensamientos, sentimientos…

i)      Para despertar la curiosidad científica en los alumnos y evitar la rutina y los juicios impresionistas

j)      Para imprimirle mayor rigor científico al proceso de enseñanza - aprendizaje.

En fin, el maestro que lee adquiere las competencias docentes. culturales e intelectuales requeridas para el logro en el aula de un aprendizaje significativo. Y en cuanto a la importancia de la lectura en el proceso enseñanza – aprendizaje, esta se resume en los siguientes pensamientos de nuestro universal y gran maestro Pedro Henríquez Ureña (1884 - 1946):

1.     «Urge, también, que el niño adquiera el amor a la lectura. Infundir ese amor es tarea que requiere atención y perseverancia …»

2.    «Creo, naturalmente, que los maestros no harían bien en limitarse a las lecturas del libro que hayan adoptado para la clase; deben, de cuando en cuando, dar a conocer a los alumnos pasajes de obras diversas que sirvan para despertarles la curiosidad …»

3.    «Hay que acostumbrar al estudiante a leer mucho y hay que comprobar que lee; hay que habituarlo a la lectura de obras difíciles, allanándole la vía con explicaciones y aclaraciones de orden histórico y lingüístico, pero también haciéndole comprender que nada de sólido y de duradero se alcanza sin trabajo…»

4.    «El hábito y el amor a la lectura literaria forman la mejor llave que podemos entregar al niño para abrirle el mundo de la cultura universal…»

O en el muy pedagógico y sabio juicio de la brillante maestra chilena y Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral (1889 -1955), quien escribió que «La maestra que no lee tiene que ser mala maestra»

 


El autor es profesor universitario de Lengua y Literatura dcaba5@hotmail.com