¿Cómo fue elegido Caamaño Presidente? (y II)
El momento en que Juan Bosch cedió la presidencia a Francisco Caamaño
Una de las acepciones del adjetivo “constitucionalista”, según el DRAE, es aquel partidario del constitucionalismo o que defiende la constitución vigente en un Estado. Sabemos que quienes en 1965 empuñaron las armas, tras el derrocamiento del gobierno de facto del Triunvirato, lo hicieron con el fin de restaurar algo inexistente: la Constitución de 1963 y el gobierno democrático de Juan Bosch.
Mientras se materializaba ese anhelo colectivo, los constitucionalistas debían formar un gobierno legítimo y escoger a un jefe militar capaz de mantener cohesionada la voluntad popular. Así, en los días iniciales de la guerra patria de abril de 1965, una vez agotado el mecanismo de sucesión presidencial contemplado en la Carta Sustantiva de 1963, fue menester llenar el vacío político ocasionado por la deserción de Molina Ureña, y para ello eligieron un nuevo presidente. ¿Cómo se produjo esa elección?
En su libro Santo Domingo, Guerra Patria, 1965. Mi Memoria. Una visión personal, Bonaparte Gautreaux Piñeyro revela que, en la mañana del 3 de mayo de 1965, Juan Bosch, desde Puerto Rico, telefoneó al Comando Militar Constitucionalista, coordinado por el coronel Francisco A. Caamaño Deñó.
De acuerdo con el laureado periodista y escritor, después de saludar a Bosch con el acostumbrado “Buenos días, Presidente”, recibió esta respuesta: “No, Gautreaux, ahora el Presidente se llama Presidente Caamaño”; y, acto seguido, pidió que lo comunicaran con el comandante, a quien Bosch le dijo: “Presidente, usted es la persona que encabeza al pueblo en armas. El pueblo lo ve como su líder, en este momento…”
La primera reacción de Caamaño -continúa narrando Kbito- fue rehusar tan alta distinción, argumentando que el principal objetivo de la lucha armada que libraban los constitucionalistas era para que él, Bosch, regresara al país y reasumiera “la Presidencia [para] gobernar con la Constitución de 1963”.
Bosch entonces explicó a Caamaño que no le era posible regresar al país debido a que no se lo permitía un poder superior. En Puerto Rico, donde se encontraba exiliado, se le tenía “prácticamente [como] un prisionero rodeado de agentes de inteligencia, con el teléfono intervenido, hay gente que anota a todo el que llega a verme”.
En consecuencia, concluyó Bosch, “Usted debe asumir el mando político y puede contar conmigo que estoy a su mandar, Presidente". Antes de concluir la conversación, Bosch exteriorizó su convencimiento de que Caamaño era la única persona capaz de “unificar el mando militar y político… es un asunto de necesidad nacional del momento”.
Ese mismo día, en medio del estado de excepción que vivía la nación, senadores y diputados del PRD fueron convocados a una suerte de Asamblea Nacional ad hoc para elegir, como en efecto eligieron, al ciudadano Francisco Alberto Caamaño Deñó Presidente provisional del gobierno en armas de la revolución constitucionalista.
Al siguiente día, en un acto multitudinario que tuvo lugar en la Puerta del Conde, el coronel Caamaño se juramentó y en su alocución proclamó que “los gobiernos constitucionales son gobiernos de derecho y en defensa de esos derechos se ha levantado el pueblo dominicano”.
Esos derechos fueron el estandarte enarbolado por los constitucionalistas, quienes, como ha escrito Flavio Darío Espinal en su formidable estudio Constitucionalismo y procesos políticos en la República Dominicana, 2001, lucharon por la restauración del orden constitucional de 1963, la recuperación de la soberanía nacional, y la protección de los derechos y libertades del ciudadano. Pero, lamentablemente, no les fue posible alcanzar esas metas…
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