El entuerto de las AFP

El sistema pensional depende de un mercado de capitales inexistente e incorpora deformaciones del mercado bancario

Desigualdad y riesgos en la inversión de los fondos de ahorro de los trabajadores. (Shutterstock)

La operación estatal de los planes de pensión deriva de este como derecho social. Los sistemas de reparto no conllevan necesariamente a déficits actuariales ni a aumentar las edades de retiro a menos que sean parcialmente financiados como fueron en Latinoamérica. 

El sistema de reparto funcionó bien durante medio siglo, en Europa. Menores tasas de natalidad y mayor esperanza de vida invirtieron la pirámide demográfica y obligaron una transición de facto hacia esquemas de capitalización, pero se mantuvo el pilar básico social. En países menos desarrollados, la inadecuada administración jugó un rol central en su fracaso.

Chile implementó un sistema de pensiones totalmente autofinanciado por los trabajadores y las empresas a ser manejado apolíticamente por inversionistas profesionales (AFP). Era una idea fantástica, pero fueron reduciéndose las tasas de interés y con ello las pensiones decayeron.

El caso dominicano intentó reproducir el esquema chileno, pero el mercado de capitales chileno databa desde 1892; en 2005 R.D. tenía tres emisores de deuda. Por falta de instrumentos rentables debió ampliarse la cuota de bonos del BCRD de 35 % a 50 %. Y si la mayor parte de la rentabilidad proviene de instrumentos estatales, ¿no es públicamente financiada?

Originalmente, se habló de que este cúmulo de ahorro doméstico serviría, además, para financiar el desarrollo nacional, recibiendo altos rendimientos reales. Por esto, sorprende que exista oposición, o que se proponga como preferible financiar empresas extranjeras cuando las empresas nacionales optan por flotar bonos en el exterior a menor interés. 

Los bancos y las AFP (de su propiedad) compiten por otorgar crédito e invertir en instrumentos de deuda públicos de alto rendimiento. Ante excedentes de liquidez, cuando las AFPs financian a las empresas nacionales el BCRD debe asimilar los excedentes bancarios. Así, los instrumentos con mayores tasas y menor riesgo del mercado acarrean a favor de las instituciones financieras y las AFP asumen mayores riesgos por menores tasas.  

En caso contrario, las empresas se financiarían con bancos a mayores tasas, hecho anti-crecimiento, y estos con más riesgo. Las AFPs entonces absorberían los instrumentos del BCRD quien pudiera reducir sus tasas. No hay como salir del entuerto. El oligopolio es condición integral del sistema financiero por vía de mercados pequeños y poca regulación competitiva. 

Sobre la equidad, cabe señalar que el perfil de riesgo de un ciudadano adinerado no es el de quien percibe el salario mínimo. A la hora de diversificar el portafolio de las AFP considérese que las reservas internacionales del país están invertidas en bonos del Tesoro. La verdadera desigualdad es con relación a los sistemas de reparto ad-hoc y de facto para grupos con peso político que reúnen mas afiliados que las AFP.

También preocupa que las inversiones nacionales - que en el extranjero tomarían la forma de acciones - aparentemente se ofertan como bonos con garantías limitadas, algo que debe esclarecer la Comisión Clasificadora de Riesgos y Límites de Inversión. 

Aunque las comisiones dominicanas son muy altas, sin comisiones las pensiones por AFP serían aproximadamente 10 % mayores, aún insuficientes. El gran reto es generar pensiones adecuadas con bajos salarios y bajas tasas de contribución. 

Queda por mencionar el uso personal de los fondos individuales. Como el valor del dinero a décadas es incierto, una forma de garantizar la calidad de vida a futuro es asegurar una vivienda propia

Ante tantos entuertos, se vislumbran algunas soluciones. Existe la propuesta de permitir el retiro parcial como inicial de primera vivienda a complementar con préstamos hipotecarios. La SIPEN plantea crear nuevos instrumentos de inversión y un esquema de alquiler a compra que podría sustituir el inicial. A camino.

Economista Senior de Intelligent Economics Dominicana y Consultores Actuariales SRL.