Omelette francés

De la crisis social al mercado de bonos: los riesgos de contagio para República Dominicana

Aunque los motines en ocho ciudades francesas responden mayormente a lo que luce ser un plan de desestabilización respaldado por las masas de franceses no asimilados, legales, ilegales, nacidos allá o no, lo cierto es que existe también un trasfondo de malestar económico.

La economía francesa ha venido desacelerándose, de un crecimiento de 2.7% en 2022 a apenas 0.8% en 2025. Para 2026 el Banco de Francia - antes de las pérdidas millonarias por los vandalismos - estimaba que ralentizaría a apenas 0.5% debido al impacto de los choques energéticos y la incertidumbre internacional. Estos bajos niveles de crecimiento recuerdan a su situación en 2008 y 2012 cuando las crisis financieras internacionales le afectaron. 

Tal desaceleración ha afectado el desempleo que ha aumentado de 7.7% en 2025 a 8.7% en 2026. Mientras, la inflación está rumbo a triplicarse, a 2.4%. Estos impactos suelen concentrarse en los estratos de menores ingresos, donde también son mayoría las personas inmigrantes o sus descendientes.

Uno de los efectos más preocupantes ha sido el incremento de la deuda pública, que pasó de 60%-70% del PIB entre 2006-2008, a 119% del PIB para 2026. Hasta 2008, los niveles de Deuda/PIB de Francia se asemejaban a los de Alemania, hoy se acercan a los de Italia.

En consecuencia, su déficit presupuestario duplica el límite de 3% permitido por la Union Europea. Desde 1998, Francia es el país de mayor gasto publico en relación a su PIB de la OECD (57%). Mas de la mitad de este gasto es dedicado a programas sociales como pensiones, salud y otros. Por esta razón, el público no está dispuesto a reducir el gasto, aunque entiende importante reducir el déficit.

Las recientes protestas, que iniciaron en septiembre reclamando mayores aportes y más profesores para los liceos educativos, han derivado en reclamos sociales amplios, y hasta la liberación de un asesino convicto musulmán so pena de una nueva quema de la catedral de Nôtre Dame de Paris.

En el frente financiero, asoma otra tormenta. La diferencia entre el rendimiento de bonos a 10 años franceses con relación a instrumentos alemanes ha aumentado de 60 puntos base en enero a 160 pb en octubre, alcanzando un máximo no visto en 14 años y acercándose a la tasa de bonos de R.D. Si la situación empeorara, crecerían las posibilidades de una intervención del Banco Central Europeo dado que una crisis de deuda amenaza su existencia.

Así lo entendió Mario Draghi, gobernador del BCE, quien en 2012 famosamente declaró que “se hará lo que sea necesario” mandando una señal de protección a los altos deudores que ha favorecido la falta de responsabilidad fiscal. Ya en 2022 el BCE limitó los rendimientos sobre la deuda española e italiana para evitar una crisis. A la velocidad a la cual están creciendo los rendimientos franceses, esto probablemente se repetirá con Francia de aquí a 2027.

“De buenas intenciones está pavimentado el camino al inferno”.

Es irónico, que en un país donde cada gobierno ofrece ampliadas concesiones sociales, las masas menos pudientes estén insatisfechas y procedan a quemar todo cuanto pudieron que representara la identidad de Francia. Esto indica que los problemas, y sus soluciones, son más que económicos. Los subsidios, necesarios, no sustituyen el complejo proceso de integración sociocultural.

R.D. pudiera sufrir el contagio financiero en el mercado internacional de deuda. Por otro lado, si se abocara a un proceso de control fiscal, pudiera destacarse como una opción fiable ante un mar de incertidumbres que favorecería una entrada de capitales extranjeros. Resta por evitar que nos hagan un omelette francés por factores sociales.

Economista Senior de Intelligent Economics Dominicana y Consultores Actuariales SRL.