Como el riquito del barrio...

Si no es como él dice, nadie juega en el barrio...

Los peledeístas amanecieron el martes más divididos que el lunes y días anteriores.

Pensaron, al igual que el resto de la población, que Leonel sería como el Dr. Kildare, un médico de ficción que curaba en una serie de televisión.

Sin embargo, su alocución fue propia de un curandero de campo, y en vez de cubrir la herida con curita, le echó sal y limón.

El grito de lo irremediable se oye hasta en el cielo.

Danilo esperaba una güevita, y tenía en sus manos un bate de muchachito, pero ni Bartolo Colón en sus primeros tiempos pudo lanzar tan fuerte.

Y eso no fue todo.

El cuadro interior se colocó en posición Boudreau, y no hay forma de colar un hit, y si no que le pregunten a David Ortiz, a quien se le hace difícil embasarse con un rodado.

Ley orgánica, referendo, de 30 a 60%, etc. es convertir la reforma en algo imposible.

No hay que hablar de mezquindad, pero sí que fuera mejor que Leonel hiciera como el riquito del barrio: recoger el bate, los guantes y pelota, que son suyos, y que nadie juegue.

A menos que se acepten sus reglas.