De buena tinta - El transfuguismo está de moda

Ahora, el transfuguismo tiene varias vías

Durante la pasada campaña electoral, cuando las garrochas no daban abasto para que figuras altas y pequeñas de oposición saltaran al oficialismo, el transfuguismo fue denunciado como una práctica política aberrante.

Incluso, se fue más allá de la condena pública, y surgieron iniciativas legislativas para crear mecanismos que dificultaran ese tránsito perverso.

Los comicios pasaron, se tuvo un ganador en base a ese sortilegio clientelista, y como un efecto de magia negra se olvidó el rencor, nadie volvió a hablar de los tránsfugas y los proyectos de ley se quedaron en el tintero.

Y fue lo mejor, puesto que ahora el daño hubiera sido al revés. Los reformistas cambiaron de rumbo, ahora la meca es el PRD, y están dando el salto sin garrocha, pero sí con las posiciones que alcanzaron en la boleta del PRSC.

Si las iniciativas de ley hubieran prosperado, los tránsfugas de nuevo cuño hubieran tenido que irse con las manos vacías, y no como ahora, que aumentaron el número de senadores y diputados del PRD.

A veces es mejor quedarse con las ganas.