De buena tinta - Se zafó un tornillo de puente

El encuentro era para "resolver", pero se agrió la convocatoria por las viejas heridas

El ex ministro de Obras Públicas, en su afán por madrugar en su lucha por la candidatura presidencial, quiso aprovechar la Navidad para celebrar un encuentro con un grupo de diputados. Dicen que reunió a treinta y seis, pero otros afirman que fueron cuarenta.

El almuerzo tuvo lugar en un restaurante de la Feria Ganadera, y alli se sirvieron buenos cortes de carne y se libó vino tinto de excelente cosecha. Sin embargo, el ambiente no fue tan agradable como podía esperarse.

Al ex ministro se le recriminó que en sus años de poder no recibía a los diputados y, por tanto, éstos no se beneficiaron de su gestión en lo personal, pero tampoco en lo político, pues no podían exhibir como propias las obras que se realizaron en sus comunidades.

Hubo las consabidas excusas, y más o menos se salió del trance, aunque quedó claro que el título de " Micky, el que resuelve " no era del todo convincente. Al diputado Neney Cabrera, patrocinador del encuentro, se le vio nervioso, y parece que se preguntaba a sí mismo: ¿en qué lo habré metido?

Como asistieron moros y cristianos, cada uno fue a contar a su grupo lo tratado, y ese es el último chisme entre perredeístas.