Los tratos de Iberia
Un país turístico no puede aceptar ser tratado como mercado de segunda
La decisión del Ministerio de Turismo de suspender los contratos con Iberia es correcta. Es una respuesta necesaria a una política que durante meses trató al mercado dominicano como de segunda categoría.
Iberia cambió de manera sistemática los aviones que solía usar en la ruta hacia el país por otros con una configuración inferior, menos cómodos y con peor experiencia para el pasajero. No fue un accidente ni una excepción. Fue una práctica repetida. Y lo más irritante es que esa misma política no se aplicó con igual rigor en otros mercados.
Traducido al lenguaje simple: a la República Dominicana la castigaron con peores aviones.
Cuando una aerolínea hace eso degrada el servicio. Envía un mensaje. Dice, sin decirlo, que este mercado aguanta lo que sea, que aquí se puede recortar calidad sin consecuencias. Y ese es precisamente el tipo de mensaje que un país que vive del turismo no puede permitirse aceptar.
Suspender contratos no es una guerra. Es una señal. Es decir: si quieres hacer negocios aquí, tienes que respetar al pasajero y al destino.
La República Dominicana no es un relleno de ruta. Es un destino principal. Quien no lo entienda, pues que no se cobije bajo la sombra del Estado.