El turismo que nos define
El país encontró en el turismo una vía estable de crecimiento económico
Hay estadísticas que no solo cuentan números, también revelan formas de desarrollo. A inicios de este siglo, cuando Diario Libre comenzaba a circular, ya el turismo hablaba claro: el país tenía definidos a sus principales visitantes y, con ellos, una ruta económica difícil de ignorar. Estados Unidos lideraba con comodidad, seguido de Canadá, mientras Europa llegaba en bloque diverso, con franceses, alemanes, españoles, ingleses e italianos.
Más al sur, América Latina aportaba menos volumen, pero no menos sentido. Venezuela y Colombia aparecían en la lista, sostenidos por la cercanía y las afinidades culturales. No era un flujo masivo, pero sí constante, como una señal temprana de integración regional en clave turística.
El turismo ya se insinuaba como engranaje clave en la entrada de divisas, una condición que no tardaría en consolidarse y que, con el tiempo, se volvería estructural, en línea con su papel como uno de los principales generadores de divisas.
Luego vino la expansión. Más vuelos, más mercados, más oferta. El mapa se ensanchó y el flujo creció de manera sostenida, incorporando nuevos emisores. Como diario que analiza tendencias, este cuarto de siglo de publicaciones muestra que, al igual que la industria, las personas que la han forjado han tenido el carácter y el aplomo necesarios para avanzar en medio de no pocas dificultades.