Cuando la patria responde

Un vuelo humanitario que reafirma el compromiso con los dominicanos

Las tragedias no avisan ni distinguen nacionalidades. Un terremoto puede derrumbar edificios, pero, también dejar en el aire a quienes, lejos de su tierra, descubren que la incertidumbre pesa más cuando no se tiene un hogar al cual regresar. 

Por eso, el vuelo humanitario que permitió el retorno de decenas de dominicanos desde Venezuela tras el devastador doble sismo merece verse como algo más que una operación logística: es un recordatorio de que el Estado tiene una responsabilidad que no termina en sus fronteras. 

En tiempos en que abundan las críticas, muchas justificadas, también conviene reconocer cuando las instituciones actúan con rapidez y sentido humano. La coordinación entre las autoridades dominicanas, el cuerpo diplomático y los organismos involucrados permitió ofrecer una salida a compatriotas que quedaron atrapados en medio de una emergencia internacional. La protección consular no suele ocupar titulares hasta que ocurre una tragedia. Sin embargo, allí es donde se pone a prueba la capacidad de un país para cuidar de los suyos. En esta ocasión, República Dominicana envió un mensaje claro: ningún dominicano debe sentirse solo cuando la adversidad golpea lejos de casa. 

Esa es una política pública que trasciende gobiernos y merece convertirse en una práctica permanente.

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