No caben todos en el consulado
Por lo visto, el problema no era irse a Los Ángeles
Ya van dos que le hacen el fo’ al presidente Luis Abinader con recientes nombramientos diplomáticos. El primero fue Alfonso Rodríguez, a quien se le venció el tiempo para continuar como cónsul en Los Ángeles y declinó un nuevo nombramiento como embajador adscrito al Ministerio de Relaciones Exteriores. Prefirió retomar su carrera en el cine y la televisión, y atarse a la ñoña de Netflix.
El segundo es el dirigente político Carlos Gabriel García, quien rechazó sustituir a Alfonso en el consulado de Los Ángeles, pese a que el cargo le cayó del cielo con decreto y todo. Pero la razón de Carlos no tiene que ver con las cámaras, sino con el cariño a sus compañeritos de la base. No quiere dejarlos con la moña hecha.
Él mismo explicó que el puesto de cónsul le representaría un beneficio personal, pero no le permitiría contar con “los espacios de poder necesarios para darles oportunidad a las personas que han creído” en su proyecto y que “ha dedicado toda su vida política” a respaldarlo.
Al parecer, un consulado no alcanza para la Asamblea Nacional de dirigentes de su proyecto político. Quizás Carlos prefiere un puesto con más “espacios de poder”. Porque, por lo visto, el problema no era irse a Los Ángeles; era que no cabían todos en la maleta.