La 42 necesita algo más que colores

Capotillo necesita oportunidades, no solo pintura

La transformación de un barrio no se mide solo por pintura nueva, aceras remozadas, árboles o murales. Todo suma, pero no todo transforma. Hace tres años, la intervención de la calle 42 de Capotillo llegó acompañada de grandes expectativas: soterramiento del cableado, iluminación, cámaras de seguridad, mejoramiento de viviendas y negocios y un Centro de Innovación Cultural. Hoy, el balance muestra luces y sombras.

Hay avances en instalaciones deportivas, actividades culturales, arborización y trabajo comunitario. Pero permanecen pendientes obras esenciales de aquella promesa.

Capotillo no necesita que le cambien solo la cara. Necesita oportunidades capaces de cambiar vidas, porque detrás de la fama de la 42 hay familias, comerciantes, estudiantes y jóvenes que merecen educación, seguridad, espacios públicos dignos, formación, empleos y servicios básicos.

Durante demasiado tiempo los barrios vulnerables han recibido intervenciones que comienzan con entusiasmo y luego pierden impulso. Transformar la 42 implica que el Estado permanezca cuando se apaguen las cámaras y termine la pintura. Ahí comienza el verdadero cambio.

La investigación de Diario Libre señala que, de unos RD$46 millones previstos, se habían ejecutado alrededor de RD$35 millones, mientras seguían pendientes el soterramiento del cableado y el Centro de Innovación Cultural

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